IGNACIO PÉREZ LORENZ
Llegó con su título de master of wine bajo el brazo para hacer lo que mejor sabe: catar y escribir de vinos. Habilidades a la que se podría añadir su facilidad para captar buenas fotografías. Con esas armas ha recorrido una y otra vez la piel de toro para hacer sus informes sobre comunidades autónomas y denominaciones de origen. Su último paso hacia adelante -o hacia arriba-, reunir en Madrid a buena parte de los vinos que ha calificado este año con 95 o más puntos. Inauguró la feria con su alter ego, Beth Willard, a la que dedicó, se supone, su mayor elogio: “Cata igual que yo”.
Subidos los dos, británico y australiana, a una tarima, anunciaron que estaban allí para quedarse y que esa convocatoria, Lo mejor de Tim Atkin España 2026, era tan solo una primera edición. Last but not least (lo último pero no lo menos importante) desvelaron que habría una copa adecuada para la cata y lo cumplieron. Marcaron así la diferencia no con todos pero sí con muchos de los organizadores de actividades similares.
El formato, con más de un centenar de bodegas representadas, era un sueño inabarcable. Aun así, se podía apreciar que unos cuantos vinos emitían llamativos destellos y uno, especialmente, se mostraba cargado de belleza. Mas de la Rosa Gran Vinya Clasificada 2024 ofrecía una expresión casi poética de la delicadeza que puede alcanzar la cariñena en el Priorat. Le acompañaba el blanco Horta-Colomer Vi de Paratge 2025 que hubiera alcanzado altísimos niveles sin los innecesarios 13º de alcohol que figuraban en su etiqueta. La dictadura de una norma que permite comprobar para qué sirven, a veces, los consejos reguladores.
