I. P. L
Combina saltos atrás en el tiempo (alguno quizá reconstruido) con pedazos de un reality sobre el mago que no tenía cien puntos. Y tiene claro, desde el primer segundo, que la televisión consume famosos. Por eso, entre los socios y amigos que describen a Raúl Pérez, periodistas como Ribagorda y Sauca o el cocinero José Andrés.
Un coro de voces al que se unen expertos vinculados exclusivamente al vino. Entre todos ofrecen, sin que nadie se atragante, pinceladas de la suma de ciencia, arte y magia que es la enología. Esa condición -enseñar deleitando como se decía antes- le ha hecho merecer premios en festivales cinematográficos y ahora este pase en horario privilegiado y en cadena nacional.
Algo que sería mucho más difícil de conseguir para otros documentales en los que han dejado huella los respectivos consejos reguladores. Desde producciones reiterativas e interminables para quedar bien con todos hasta intervenciones metidas con calzador de los subvencionadores. Algunas de las formas más seguras de alejarse del gran público.
El gran acierto -sin pretenderlo- de David Moncasi, director de “El mago del vino”, ha sido poner al sector frente al espejo. Y demostrar cómo se puede difundir tan apasionante cultura. Aunque quizá a muchos les cueste verlo ocupados como están con el arranque de viñedos, la poda en verde, las destilaciones de crisis o el recorte de las subvenciones a la promoción.
Foto: Raúl Pérez (Mediaset España)
