Familia Torres: cuando el recipiente sí importa

IGNACIO PÉREZ LORENZ

Acero inoxidable, huevos de granito, tinajas, ánforas, depósitos de hormigón fabricados con tierra del viñedo o barricas de roble francés. El futuro del vino, o algunos de los posibles futuros del vino, escritos con los nombres de los materiales utilizados, en solitario o combinados, para su crianza. Una realidad asumida con entusiasmo por Familia Torres y presentada en Madrid Fusión The Wine Edition con la ayuda de siete etiquetas de cuatro denominaciones de origen.

En las dos primeras copas una variedad recuperada de ciclo largo y marcada acidez, forcada, que ofrece interesantes resultados mucho antes de que existan cepas viejas. Del viñedo plantado en Jean Leon (DO Penedès) nace un blanco (FO-22) con notas florales, recuerdos a hierba y a fruta. Es delicado, muy fresco y agradece el volumen que le aporta la crianza con sus lías en depósitos de acero inoxidable. También el acero, seguido de una segunda fermentación en botella (método tradicional), acoge a otra forcada con mayor acidez y menos alcohol convertida en elegante y prometedor espumoso -todavía sin terminar su crianza- de finas burbujas.

Blanco Granito 2020 evoca aires de un albariño antiguo y es en realidad una de las más rompedoras elaboraciones de Rías Baixas que ya ha creado escuela. Las mejores parcelas de Pazo Torre Penelas son el origen de este blanco con envidiable frescor, notas salinas, aromas algo comedidos y un sabor mucho más intenso y pujante del que es posible imaginar antes de probarlo. Fermenta y se cría, sobre lías, durante ocho meses en huevos construidos con la roca que le da nombre.

Tinto Fino 2022 Pago del Cielo, que ha permanecido quince meses en tinaja, es una de las pruebas de esa bodega ribereña. La increible presencia de fruta en primer plano invita a equilibrarlo con el estilo más tradicional de Pago del Cielo 2019. Un tinto que pasa quince meses en roble francés de grano fino tras fermentar -salvo una pequeña parte en ánfora- en acero inoxidable.

El mismo vino de la añada 2023, gonfaus (variedad recuperada) y garnacha, y dos elaboraciones: fermentación y crianza en depósito de hormigón (construido con tierra de la finca) y fermentación en hormigón y crianza en barrica de roble. Esa es una de las experiencias que está desarrollando Bodegas Purgatori (DO Costers del Segre). Enamoran por separado la pureza del primero (fruta negra, ciruela, anís, suaves taninos) y la profunda complejidad del segundo. Una nueva llamada de atención sobre las posibilidades -magnífico proyecto y encantadora historia- de esa tierra que luce ahora variedades y vinos que se dejan acariciar por los más variados materiales.
Foto: Mireia Torres, directora de Innovación y Conocimiento, y Sergi Castro, sumiller