IGNACIO PÉREZ LORENZ
Nació cuando el Somontano soñaba con un futuro diferente. Era una enorme bodega junto a un hotel nunca concluido y un viñedo de considerable tamaño. Hoy aquellos planes se adaptan forzosamente a una menor dimensión. La necesaria entrada de nuevos accionistas puso la gestión de la bodega en manos de los responsables de Enate.
Desde entonces, hace ya una década, avanza en un doble estilo que le hace parecer la versión moderna de su compañera de grupo. La garnacha, que no entra en los plantes de Enate, entrega a Laus esa jugosa presencia y esa suavidad que solo muestra cuando la tratan con cariño. Y cuando el exceso de madera -del que afortunadamente se mantienen alejados- no arruina su elegante expresión.
Jesús Mur, el enólogo de la casa, utiliza la garnacha blanca -acompañada de otros vidueños- en su blanco joven y en su rosado. Interesantes vinos que tienen como destacada competidora a una garnacha tinta. Tres meses en barrica son suficientes para que Laus Garnacha 2024 se convierta en una tentación al alcance de todos (6,25 euros).
