Diez días de huevos rotos: el más suculento reconocimiento a un autor y a su obra

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I. P. L.

Toda una lección de saber culinario la que encierran unos teóricamente sencillos huevos estrellados. La única posibilidad de éxito es utilizar sartén, apostar por un punto intermedio entre la fritura y la plancha y finalmente voltearlos. Si quien los prepara no tiene la misma destreza que los profesionales siempre existe el riesgo de que se rompan. Un accidente que en la versión hogareña carece de importancia y una técnica que permite asegurar su llegada a la mesa con la clara cuajada y rebosantes de una yema caliente, espesa y líquida para satisfacción de los muchos seguidores de esta genial creación.

Servidos sobre un lecho de patatas, rotos en la mesa y con la presencia de un mesonero de raza como Lucio Blázquez alcanzaron su máxima expresión. Y se extendieron, con añadidos como jamón, chistorra o chorizo, por muchos otros restaurantes, bares y tabernas como un símbolo renovado de la mejor tradición culinaria. El noventa cumpleaños del protagonista de esta historia ha servido para rendirle un nuevo homenaje a quien tuvo el trabajo, la dedicación y el amor al oficio de dar bien de comer como enseña.  

Allí, en la puerta del restaurante que lleva su nombre y rodeados del sabor de esa calle madrileña, la Cava Baja, los responsables municipales han cumplido con el grato papel en esta ocasión de representar a la ciudad. Al igual que ocho hosteleros de la zona que durante diez días de febrero, del 10 al 19, ofrecerán versiones de este plato creadas por cocineros como Paco Roncero, Mario Sandoval, Pepa Muñoz, Alberto Chicote o Sacha Hormaechea. El más suculento reconocimiento a un autor y a su obra.
Fotos: Ayto. de Madrid/Huevos rotos Casa Lucio (Flickr)