IGNACIO PÉREZ LORENZ
No se trata de un cuento navideño aunque podría parecerlo. Es un microrrelato que ha logrado el segundo puesto en el concurso convocado por el Restaurante Botín para celebrar su tricentésimo aniversario. El recorrido por un particular universo que incluye la obra de Hemingway, el Madrid de los Austrias, la historia de esa ciudad, sus leyendas y el interés del premio nobel por los vinos de La Rioja Alta, S.A.
Nos reuniremos todos
Aquella serie televisiva no era producto de la imaginación de unos guionistas. Siempre sospechó que estaba basada en hechos reales y dedicó tiempo y esfuerzos a descubrirlo. Se entrevistó con expertos, consultó documentos y finalmente se lanzó a recorrer algunos de los laberintos subterráneos que se entrelazan en el Madrid de los Austrias.
-¡Rediós…! -dijo con profunda sorpresa. Soltó tan ruda expresión al descubrir que su búsqueda había terminado. Aunque solo veía un estrecho pasadizo y unos escalones en sentido ascendente, supo, nada más abrirla, que esa era la puerta. Y que al cruzarla para encontrarse frente a los vinos allí almacenados se adentraba en una nueva dimensión.Estaba en la bodega de un venerable establecimiento. Posiblemente, del restaurante más antiguo del mundo. Confirmó la impresión al reconocer un reloj de péndulo y supo lo que estaba ocurriendo cuando vio a un inconfundible cliente sentado en la mesa que había ocupado cien años antes. La compartía con Lady Brett Ashley, protagonista de la novela Fiesta. En ella Hemingway dejaría escrito que su acompañante “no tomó gran cosa” y que abrieron tres botellas de La Rioja Alta. La misma cantidad que solía beber en Pamplona cuando al término del encierro disfrutaba del almuerzo.
Aquel nuevo viajero del tiempo comenzó a deshacer los pasos recorridos pensando en sucesivos retornos. Así iría conociendo a muchos de los protagonistas de la vida literaria, política, artística y social de los últimos siglos. Si bien, nada de todo eso sería necesario. Al cruzarse en su apresurada huida con un personaje al que no terminaba de identificar creyó escuchar la última revelación:
-Solo tienes que volver una vez más -le dijo-. Nos reuniremos todos cuando Casa Botín cumpla trescientos años.
Foto: Ank Kumar (Wikimedia Commons)
