Álvaro Palacios: “El objetivo de mi vida ha sido encumbrar a la España vitivinícola”

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Álvaro Palacios: “El objetivo de mi vida ha sido encumbrar a la España vitivinícola”
Alvaro Palacios

Álvaro Palacios: “El objetivo de mi vida ha sido encumbrar a la España vitivinícola”
L´Ermita - Gratallops

Álvaro Palacios: “El objetivo de mi vida ha sido encumbrar a la España vitivinícola”
L´Ermita V - Gratallops

I. P. L

Hay personas que parecen destinadas a ocupar un lugar prominente en determinada actividad. Y entre ellos, especialmente, este enólogo riojano que tiene entre sus primeras referencias los aromas del vino y que llegó al mundo del vino y al mundo, se podría decir, en una bodega. “Mis recuerdos han sido siempre desde la casa en la que nací, que es el mismo edificio de la bodega de mis padres, en Alfaro. Dónde crecí oliendo y sintiendo el vino como algo que se ha convertido en parte de mí, -asegura-. Los primeros pasos fueron jugando con mis hermanos en la oscuridad misteriosa, húmeda y fría de la bodega. La fascinación por el misterio de las viñas, la bodega y las personas de aquella época me llevó a admirar con gran pasión todo este mundo. Mis primeras iniciativas fueron viajar inmediatamente fuera de España, a conocer el mundo del vino. No sólo técnicamente sino también en su vertiente comercial”.

Su espectacular trayectoria se ha visto bruscamente interrumpida -quizá solo temporalmente- por la lucha que gigantes de enormes brazos, disfrazados de molinos de viento, mantienen contra los mejores viñedos de este país. Los titulares, días atrás, hacían saltar todas las alarmas al anunciar que renuncia a invertir dieciocho millones en su nueva bodega de Alfaro. 

-¿Qué ha pasado con esa inversión?

-Está paralizada por completo hasta saber si todos los proyectos que hay en torno al viñedo del municipio de Alfaro acaban siendo ejecutados o no.

-¿Y qué piensa hacer?

-Seguir luchando con todas las armas jurídicas ahora también amparados por el Consejo Regulador y el entorno de bodegas de Rioja para procurar que todo se pare.

-Su recorrido, cambiando de tema, pasa por aquella aventura ya casi histórica del Priorat..

De todas mis iniciativas, quizá la más importante fue esa, haber aterrizado en el Priorat en 1989. Realmente no encuentro palabras para describirlo. Mi vehemente actitud ante el mundo del vino y un lugar místico y de tal dureza como es el viñedo de Priorat acaparó toda mi capacidad de entrega y esfuerzo para procurar lograr los objetivos en mi vida que al final siempre fueron llegar a encumbrar a la España vitivinícola e incluso sentarme en amistosa relación con los grandes productores del mundo.

-¿Qué vinos han venido después?

-Después llegó el Bierzo, con mi sobrino Ricardo, sin el cual no habría sido posible, puesto que estos proyectos son realmente muy comprometidos y, aún siendo mínimas las producciones, requieren una gran actitud de viticultor. El gran vino de élite exige a la persona estar totalmente integrada con el viñedo. Se trata de convivir constantemente con el mundo comercial y el de productor, por eso no encajan muchas más regiones o proyectos.

A partir de ahí, ya fue mi vuelta a casa, con el fallecimiento de mi padre en el año 2000. Ahora mi dedicación comprende tres regiones que suponen una dedicación muy intensa, casi forzada, donde el esfuerzo nunca va a decaer por intentar interpretar y hacer lo mejor en cada lugar y cada añada.

-Asústeme un poco ¿A qué precio se venden los más caros? 

-Por qué se va asustar, tiene que ser consciente de que el vino tiene diferentes categorías y muchos estratos de cotización. Los grandes vinos están alcanzando cotizaciones nunca antes vividas y ya no sólo son unos pocos vinos míticos, ahora son muchos los que superan los mil y tres mil euros botella. Quienes lideran estos rangos son los grandes crus de Borgoña y los primeros crus de Burdeos. Tras ellos vienen los barolos y barbarescos. De España sólo tres o cuatro vinos son demandados con lista de espera y con esta cotización, necesitamos como mínimo treinta vinos más y entonces seremos realmente respetados.

La última noticia que tengo es que se acaban de pagar setenta millones de euros por 0,6 ha en Ruchottes-Chambertin-Grand Cru, Borgoña, ese si es un buen susto, ¿no? La cotización por hectárea de grand cru en esas tierras ya estaba sobre los cincuenta millones pero esto ya ha roto todas las perspectivas. Nuestros vinos de la viña de La Faraona en la villa de Corullón y de la viña de L ́Ermita en Gratallops cada año cotizan más al alza y su demanda es cada vez mayor y mayor. Hay un nicho de consumidores que cada vez pagan más caros los grandes vinos y en España podemos ofrecérselos.

-En más de una ocasión ha marcado el camino a seguir en este país. ¿Hemos cambiado mucho?

-Hemos cambiado muchísimo pero no lo suficiente, necesitamos mucha más ambición en las nuevas generaciones. Necesitamos saber compararnos a los grandes vinos del Viejo Mundo, esencialmente de Francia e Italia, y no sólo en calidad sino en cotización.

-No somos los mejores del mundo pero nos miran ya con muy buenos ojos. ¿Es así?

-Cada día estoy oyendo más una frase que yo siempre explicaba, la relación de los vinos en España es casi imbatible. Nuestro suelos pobres y sabrosos, ese sol que hace madurar el fruto en plenitud y esas variedades autóctonas que les dan esa personalidad tan única los hacen super atractivos pero nos sigue faltando la dimensión más elitista.

-¿Qué parte nos queda por recorrer?

-Viajar mucho por todo el planeta aprendiendo de lo que vemos a la vez que representando y explicando todos los encantos de las regiones a las que cada uno interpreta. Pero sobre todo aprendiendo a buscar y buscando insistentemente a ese cliente tan especial que esta ahí y así podremos introducir nuestro país vitivinícola y nuestros vinos.

-¿Y a Álvaro Palacios que le queda por recorrer?

-Cada día más. Muchas más zonas vinícolas, conocer más productores que todavía no conozco en persona y de los que sí soy, sin embargo, gran fan de sus vinos y de lo que hacen. Y por supuesto, seguir recorriendo países celebrando cenas y catas hablando de nuestros vinos. Seguir interpretando los viñedos, las añadas, y las delicias del lugar y su historia, embrujando a los consumidores pero también, recorrer ya mi intimidad hacia adentro, practicar la reflexión, buscar el lado más tranquilo.

-¿Y qué vino le falta por hacer?

-La próxima añada 2022.