Dijo adiós a una feria de la que era parte, Alimentaria, para honrar al vino con una cita exclusiva y sobrado éxito. Así ha sido desde 2020, el año en que comenzó a asumir el signo de los tiempos. Su comparecencia, bienal, pasó a ser anual, buscó un nombre en inglés y puso en práctica su ambicioso diseño.
La respuesta, a partir del lunes, catas irrepetibles como “Los tesoros del Jerez”, “Los veinticinco años de la DO Montsant” o destacados ejemplos -por separado- de cavas y corpinnats. También, la presentación de “El vino de los aromas” (San Martín de Unx) o de un loable proyecto, Basajaun, de Dominio d´Echauz, que ha recuperado más de 16.000 biotipos ancestrales de variedades de vid.
La inacabable lista de actividades lleva a la conclusión de que para ser alguien hay que estar allí. Es la ocasión de sacar a pasear muchas de las maravillas y algunos de los estereotipos de un sector aupado por su importancia económica, ecológica y -puede que especialmente- cultural. Del 2 al 4 de febrero en la Fira de Barcelona, Recinto de Montjuïc.
