Opinión
I.P.L.
Sin prisa -la vendimia terminó el 28 de octubre- la DO Ribera del Duero nos da en diciembre una alegría. Los vinos de la añada 2025 se caracterizarán por su equilibrio, estructura y potencial de guarda, explica en una nota de prensa. Excelente calidad y buena sanidad caracterizaron, a pesar del mildiu y el pedrisco, a una campaña salvada -dicen al estilo de otras denominaciones- “gracias al esfuerzo y conocimiento del sector”.
El comunicado precisa que los blancos y rosados presentan “una alta intensidad aromática, acompañada de una marcada estructura y complejidad en boca”. Y que el pequeño tamaño de la baya, augura “tintos con gran capacidad de envejecimiento y un perfil que recuerda a la destacada añada 2024, combinando elegancia, frescura y profundidad”.
Casi dos tercios de la cosecha fueron recogidos a mano. Lo que reafirma (momento para una nueva cuña) “el compromiso por la calidad”. Cerca de 130 millones de kilos recogidos convirtieron a la cosecha 2025 en la segunda más grande de la última década. Y en una ansiada cita -eso lo decimos nosotros- para que sean ellos, por fin, los que se expresen.
Foto: Copyright CRDO Ribera del Duero
