IGNACIO PÉREZ LORENZ
La única duda, si pertenece al mundo onírico o no. Una vez establecido que la mirada otoñal a esas terrazas del Douro declaradas patrimonio de la humanidad ha formado parte de la realidad, ya todo resulta sencillo. Aunque el viaje recorra desafiantes viñedos, grandes vinos y sofisticadas experiencias gastronómicas rodeadas de obras de arte. Ayuda el obligado inicio de muchas de estas actividades en una terraza, cerca de una piscina y sosteniendo un “kopketonic”.
Tan seductora bebida combina Kopke Dry White, tónica, hielo, hierbabuena y limón. La preparan con profesionalidad y amor en The Vine House (La Casa de la Viña). Es el corazón de Quinta de São Luíz al que llegan, en autobuses y barcos, enoturistas de todo el mundo. Allí les espera la singularidad del paisaje. la magia que encierran sus botellas y la verdad de una cocina pegada a la tierra y al producto y convenientemente actualizada.
En São Luíz se percibe por primera vez el destello que desprenden algunos de los vinos del grupo Kopke. Entre ellos, el espectacular rosé São Luiz Winemaker’s Collection 2024 elaborado con la variedad tinto cão. Una exhibición de finura, delicadeza y frescor que le permiten llegar a las mesas de los más distinguidos restaurantes. Llamativa, también, la grandeza de oportos como São Luiz Colheita Branco que, con medio siglo a sus espaldas, despeja cualquier prejuicio sobre el color (blanco o tinto) que deben tener esos vinos.

