IGNACIO PÉREZ LORENZ
Consiguió con sus primeros movimientos éxitos que perduran en el tiempo. Y a los que se añadieron, algo más tarde, otros que hoy brillan especialmente. Entre todos diseñan el futuro y enfrentan estos años convulsos señalados por el cambio climático, el menor consumo y la variación en las apuestas hacia los tapetes del blanco y del rosado.
La joya de la corona, Enate Uno Chardonnay 2019, quita la respiración. Un blanco seco que se caracteriza por la lenta evolución de los evocadores tonos a membrillo, flores deshidratadas, maderas nobles, lácticos y pastelería. Le acompañan, demostrando su clase, rasgos untuosos y licorosos que preludian un largo, complejo y suficientemente fresco final.
Comparte altura y firmeza con Enate Uno Tinto 2016 que recoge la fuerza y nobleza de las mejores cepas de cabernet sauvignon y merlot de esta bodega. Combina acidez y madurez con recuerdos a bayas silvestres, cacao, torrefacto y especias. Un vino distinguido, sugerente, atractivo con positiva evolución y mucha vida por delante.
Elaborar un blanco joven y juvenil fue una acertada decisión que continúa dando frutos. La añada 2025 de Enate Chardonnay-234 muestra apuntes a manzana, frutas tropicales y cítricos sostenidos por el equilibrio entre frescor y alcohol. Un vino muy agradable, fácil de beber, sabroso, con buena relación calidad-precio y numerosos seguidores.

