IGNACIO PÉREZ LORENZ
Sus vinos son un goce para los sentidos y su proyecto, que toma el nombre del gigante de las montañas en la mitología vasca, navarra y aragonesa, la mejor apuesta por el futuro que si no existiera habría que crear. Lo promovió un vivero, Vitis Navarra, que se lanzó en 2006 a preservar los mejores -y más diferenciados- ejemplares de las viñas viejas de la península ibérica.
Así nació Dominio D’Echauz, una enciclopedia viviente de la vid cuyas páginas se escriben en una finca de la Ribera del Duero soriana. Prodigiosa fuente de erudición que permite identificar, caracterizar y conservar biotipos de cada variedad de uva. A partir de allí, esos incunables abren las puertas a elaborar vinos inspirados, todavía más, en el conocimiento científico.
La primera copa de cata era ya suficiente para entender que estábamos descubriendo otro mundo. Un albillo mayor barría la arraigada creencia de que esa variedad tiene poca acidez. María D’Echauz Blanco 2024, fermentado y criado en barrica, es un prodigio de frescor. La explicación, suelos que no contengan caliza o que no sea soluble.
Esa forma de trabajar incluye la viticultura en vaso, plantaciones que siguen el sistema “keyline” (línea clave) y el mantenimiento de cubiertas vegetales. También la elección de orientaciones, portainjertos, vidueños y biotipos que se complementen. Así se logra un clarete de garnacha -siempre con DO Ribera del Duero- que iguala en acidez al blanco. Y también, un tempranillo de la misma añada, 2023, que despierta pasiones. Entre los biotipos utilizados, alguno con mucho carácter y estructura y varios -sí- con inmejorable frescor.
Son solo algunos de los increíbles vinos, de cepas muy jóvenes, que llegan ahora al mercado tras haber sentido el frío y el vértigo de los mil metros de altitud. Y que abren la puerta a soñar con las siguientes elaboraciones a partir de viñedos algo más viejos y cosechas de excepcional calidad. El misterio del Basajaun, ese hombretón que protege a la naturaleza y a quienes la trabajan, será entonces menos misterio.
Fotos: Viñedo en keyline / Marina Jambrina y Rafa García (Dominio D’Echauz)

