IGNACIO PÉREZ LORENZ
Por la intensa belleza de sus aromas. Por un esqueleto con la suave pero inconfundible impronta de La Rioja Alta, S.A. y por la fruta mayoritariamente roja que lo rellena. Por su profunda seriedad, frescor balsámico, redondez y equilibrio. Y además por la amable expresión y destacada elegancia que lo distinguen junto con esa sensación tan difícil de describir y tan fácil de identificar: el encanto.
Esas son algunas de las razones que han convertido a este reserva en un vino emblemático y en el preferido por numerosos aficionados de la más variada extracción. El mejor y más gratificante abrazo entre la respetable tradición sostenida por las paredes de esa casa y la pasión por el color y la fruta que se cuela por los poros de sus barricas. Y más, todavía, en cosechas que merecen ser elevadas a la categoría de memorables nada más abrir una botella como esta.
Viña Ardanza 2019 tiene marcados recuerdos a cereza y regaliz, leves apuntes a ciruela y una larga relación de notas especiadas. Es el resumen de la descarada complejidad que acompaña a una tranquila madurez en la que nada sobresale y mucho menos molesta. Y también, la prueba existencial de esa armoniosa textura que los mejores vinos con frecuencia sugieren pero que solo en las grandes ocasiones alcanzan.
Bodega: La Rioja Alta, S.A.
Web: https://www.riojalta.com
DOC: Rioja
Variedades: tempranillo (80 %) y garnacha (20 %)
Alcohol: 14,5 %
PVP: 28 euros
