Adiós al que quiso ser y no fue el vino más caro del mundo

I. P. L. 

Se vende o se intenta vender a 25.000 euros pero no está claro que alguien los haya pagado. Nace en Las Pedroñeras (Cuenca), es o ha sido, asegura su propietario, el vino más caro y exclusivo del mundo y se llama Aurumred pero con más mayúsculas. En realidad, de acuerdo con la información periódicamente actualizada que ofrece Wine Searcher, ese discutible honor le corresponde a un borgoña, Leroy Musigny Grand Cru, que se vende a cerca de 35.000 euros ahora que ha bajado de precio al igual que muchos de lo grandes vinos. Hace un año costaba diez mil euros más. 

Los medios de comunicación se han ocupado con frecuencia de ese “mundo mágico”- como lo define Aurelio García, su propietario-  surgido de un viñedo castellanomanchego. Y han repetido invariablemente algunas de las afirmaciones que aparecen en su página web. Allí y calificadas como secretos (accesibles a todo el mundo) mantienen que parte del misterio está en “tratar el agua con ozono, inyectar energía piramidal o canalizar información a la planta por su raíz”. Tampoco han faltado en este tiempo expertos que, tras catarlo, repitieran con cara de asombro otra de las afirmaciones de la web de la bodega. Si se hace girar la copa en un sentido, aseguraban, el vino huele y sabe de manera diferente a cuando se gira en el sentido contrario.

La historia parece haber llegado a su final. Aurelio García -cuenta El Español- dejará dentro de un año de elaborar vino y arrancará, por motivos de salud, el viñedo. Ese diario digital cuenta también que habrá botellas a la venta hasta que se agoten las existencias aunque nadie se atreva a decir que adquirirlas sea una oportunidad para inversores.
Foto: Paz ambiental (Aurumred)