I. P. L.
La albillo madrileña podrá reencontrarse, varios siglos después, con la que fuera una de sus habituales acompañantes, la hebén. El hallazgo se debe al Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) que hace más de veinte años ya señalaba en “La colección de variedades de El Encín” (varios autores) que las primeras referencias escritas sobre este vidueño se remontaban a 1513.
Gabriel Alonso de Herrera nos dice en “Agricultura general” que el vino de albillo -tras describir una vid que se corresponde muy bien con la cepa plantada en San Martín de Valdeiglesias y Cebreros- era “muy claro, de gentil color y sabor”. De Herrera añadió que “podía conservarse algún tiempo y que su calidad mejoraba si se mezclaba con las variedades cigüente, moscatel y hebén”.
Algunas muestras de hebén forman parte de la Colección de Variedades del IMIDRA pero se desconocía su existencia en el entorno natural. Sus investigadores han encontrado ahora otras cepas gracias a un viticultor interesado en conocer el tipo de vid al que pertenecían sus plantas. El instituto, que depende de la Comunidad de Madrid, ha solicitado la inclusión de la hebén en el Registro Nacional de Variedades Vegetales. La aprobación abriría la puerta a su utilización comercial en Madrid y en el resto de España.
