Nuevos vinos, el hormigón, Pepe Hidalgo, Solar de Samaniego y Félix María de…

I. P. L. 

Irrumpió en aquella pequeña sala cuando ya los responsables de la casa habían expuesto sus proyectos y su forma de entender el vino. Y habían dejado ante su audiencia algunas frases quizá incontestables. Entre ellas, la del enólogo Pepe Hidalgo, asesor de Solar de Samaniego, asegurando que retirar los viejos depósitos de hormigón -como han hecho otros muchos pero no esta bodega- había sido un error. 

El grito que interrumpió el silencio se hubiera definido en otro momento como el anuncio de una presentación teatralizada. Aunque ahora los túneles que ha dejado abiertos El Ministerio del Tiempo amplían estos viajes. Así, Félix María de Samaniego, y más tarde su padre, atravesaron algo más de dos siglos de historia para recordar a los actuales vecinos y propietarios que Laguardia fue su tierra y en La Escobosa estuvieron sus viñedos. 

Hoy, muy cerca de esa finca en la que se dieron algunos de los primeros pasos para crear el Medoc Alavés (prematuro intento de lograr grandes vinos en Rioja Alavesa), sienta sus reales Solar de Samaniego. Allí sus enormes depósitos aparecen decorados -como si fueran columnas de un moderno templo- con las llamativas pinturas del australiano Guido van Helten. Un canto al arte y al hormigón que permite imprimir en los vinos una más suave impronta de la madera. 

La teoría y la práctica enológica de Pepe Hidalgo se confirmaban al probar un reserva de la cosecha 2019. Tinto que recoge buena parte del carácter del vino alavés además de mucho frescor y unos prudentes tonos tostados. Es una de las seis botellas que formarán la colección creada con el propósito de ampliar mercados. La empresa, que hasta ahora ha dirigido sus ventas casi exclusivamente al mercado nacional y a una cofradía que lleva su nombre, se lanza a la aventura de ocupar un puesto destacado en la hostelería. Ese exigente escaparate donde la calidad, la novedad y el precio luchan sin cuartel.