I. P. L.
3.500 aficionados recorriendo copa en mano las calles de una ciudad -aunque se llame barrio- que es solo vino. Y enfrentándose a catas, degustaciones y armonías. Algunas tan apetecibles como la dedicada al vino y el chocolate. La historia de una buena parte de lo mejor de Rioja transformada en la más apetecible experiencia enoturística de este país y puede que de Europa. Será el 13 de junio con todas las entradas vendidas. Se agotaron pocos minutos después de ponerse a la venta.
Doce elaboraciones, dos por cada una de las bodegas participantes, forman el esqueleto que sostiene a esta jornada. Lo recubren misterios y ritos sacados a la luz como la construcción de toneles o las trasiegas artesanales. Y también, música en directo, cultura y gastronomía. Esta última de la mano de algunos de los cocineros que están revolucionando Rioja y otras zonas próximas. Todos ellos ofrecerán creaciones que permitan resaltar el sabor de unos vinos entre los que resulta muy difícil elegir. Afortunadamente, no hace falta.

