IGNACIO PÉREZ LORENZ
Aceptable intensidad aromática, buen paso de boca y poco alcohol como consecuencia de las vendimias tempranas que buscan preservar la acidez. Así eran, salvo excepciones, los vinos reunidos en una cata celebrada en Madrid para mostrar la realidad y las posibilidades de la airén. Una agradecida variedad que ocupa buena parte de la meseta central de este país. Y que se adorna con frecuencia de tonos a plátano, melón y otras frutas que suelen dar paso a un final con tonos salinos.
La primera y más fácil conclusión es que no tiene rival. Y que las dos primeras botellas, a cuatro euros cada una, ofrecen más de lo que cuestan. Pedroheras Airén 2024 representa una versión sencilla, fresca y agradable de las posibilidades de este vidueño. Más sofisticado, Símbolo 2024, con algo de sauvignon blanc que le ayuda a lograr llamativos aromas y más alegre presencia.
La cooperativa Virgen de las Viñas cuida sus mejores uvas para ofrecer vinos como Lienzo Airén Pie Franco 2023 (diez euros). Los seis meses que ha permanecido en contacto con sus lías le ayudan a conseguir complejidad y sensación de volumen. Solo el tiempo en botella salvará a Oferente Blanco en Barrica 2024 de una excesiva impronta de la madera. Su precio, seis euros, de nuevo imbatible.
La experiencia concluía con cuatro vinos destacados. De la Mata & Calleja Airén 2024, producto de una cuidada elaboración, se mostraba especialmente vivo. Cierta opulencia señala a Laminio Airén 2024, criado en tinajas con sus lías. Amplitud y redondez definen a La Tercia Airén de Pie Franco Nº 4 2024. Serio, fresco, salino y con mucha calidad (quince euros) un blanco criado en tinaja y roble francés, Las Marianas 2023, y sorprendentes los tonos a frutos secos que exhibe, tras algo de crianza bajo velo, De Sol a Sol Airén 2022.
La selección, realizada por Antonio Candelas, director de la revista Mi Vino, consiguió asentar la idea de que la variedad blanca más plantada de España no es suficientemente conocida ni reconocida. También, que la airén ha recorrido buena parte de su camino pero que todavía puede avanzar más. Y alcanzar entonces una meta, atravesada ya por unos cuantos elaboradores, donde le espera un nuevo desafío: el de convocar, con lo mejor de lo mejor, una nueva y resplandeciente cata.
