International Wine Tour: el sueño nacido para repetirse (y II)

IGNACIO PÉREZ LORENZ / FOTO: NACHO RODRÍGUEZ

El final, tan dulce como pudiera ser. Unos optaban por los sauternes (Château La Tour Blanche, Château Liot) y otros dirigían una deseosa mirada hacia Klein Constantia, la bodega sudafricana que fue capaz de crear un mito: Vin de Constance. La añada 2021 permitía reencontrarse con la delicadeza de los aromas a flores y los tonos amielados de la moscatel de grano menudo. El 2003 deja la duda de si es solo una parada ocasional o el inicio de una nueva etapa. En esa cosecha, el vino incorpora un pequeño porcentaje de uva con botrytis para elevar todavía más la beatífica experiencia que supone probarlo.

Acercarse a un Ródano muy especial era posible gracias al inquieto vigneron, Yves Cuilleron. En su mesa, un syrah, Côte Rôtie Madinière 2020, matizado por la pincelada de frescura que le aporta un 3 % de viognier. Variedad que, en solitario, da vida a un personalísimo Condrieu Lieu-dit Verlieu 2021.

Los chardonnays de Jean Chartron (Borgoña) eran de amor a primera vista. Uno de ellos, Puligny-Montrachet 1er Cru Clos de La Pucelle 2024, destacaba por su mineralidad. También lo hacían, por otros motivos, los tintos de Rauzan-Ségla (Margaux) o los de Léoville-Las Cases (Saint-Julien). Y así, hasta donde uno quisiera avanzar en esta primera edición de la International Wine Tour. Un sueño de FAP Grand Cru que tardará dos años en volver.