Matías Calleja, Alejandro López, el Gran Reserva 2010 y una felicitación a Beronia

IGNACIO PÉREZ LORENZ

Podría resumir el trabajo de toda una vida. La historia de su recorrido profesional avanzando en paralelo con el de Beronia, sus vinos y Rioja. Todo ello en el tiempo que dura una cata en Madrid Fusión The Wine Edition convocada para celebrar el cincuentenario de la bodega. Abrió plaza el primer tinto nacido en el txoko de un puñado de amigos que decidieron convertirse en elaboradores del vino que les gustaba beber. Su excepcional ópera prima, Beronia Gran Reserva 1973, que sigue contemplando sin inmutarse el paso del tiempo, dice mucho de las preferencias de esos gastrónomos: suavidad, elegancia, complejidad y frescor.

Otra cosecha excepcional, 1982, da vida a un tinto más vivo, con menos acidez y no tan lenta evolución como el 1973. Un paso previo, en varios aspectos -color, estructura- hacia Beronia Gran Reserva 1994. Rioja había decidido por entonces mostrar su poder y fuerza como reacción a las llamativas elaboraciones de otras denominaciones de origen. Beronia se mueve también en esa dirección y ofrece ya más capa y más cuerpo. 

El tiempo en 2001 mima de nuevo a los viñedos riojanos. Otra cosecha de ensueño que permite a la bodega de Ollauri lograr un vino intenso y jugoso sostenido por amables taninos. El color y el sabor atraviesan sin pudor a ese gran reserva. Algo que ocurre todavía en mayor  medida con un 2010 que regala profundidad, delicadeza y equilibrio envueltos en vivos recuerdos a fruta, regaliz, cacao, especias y tabaco. Un maravilloso tinto serio, sugerente y evocador que seguirá manteniendo toda su categoría durante mucho tiempo. 

Beronia 50 Aniversario Reserva 2019, la marca que ponía fin a esta demostración, hereda parte del excepcional carácter de su antecesor. Como si se tratara de una nueva y algo más  moderna versión creada -dando un imaginario salto en el tiempo- con las mismas uvas pero nueve años después. Destaca por su finura aromática (flores, fruta roja, regaliz, chocolate y tostados) acompañada de prestancia y tensión. El último tramo por el momento de una poética despedida que refleja lo mucho conseguido por Matías Calleja, el enólogo de la casa. Y que abre la puerta a una ordenada sucesión que llegará en algún momento. Tomará entonces el relevo Alejandro López, enólogo curtido en mil batallas, que ya colabora con él. Y que ha recibido por su nombramiento numerosas felicitaciones. Aunque quizá tenga más sentido, o al menos el mismo, felicitar a Beronia.