Salón de Vinos Radicales (y II): Los otros vinos y algún hallazgo

IGNACIO PÉREZ LORENZ

El interés despertado por los vinos de pasto no pudo ocultar la fuerza de estas primarias madrileñas que inauguran el circuito de las grandes citas del año. Un reencuentro con quienes asumen los planteamientos radicales y crean otros vinos en zonas muchas veces sobradamente conocidas. Se trata de alumnos rebeldes en cuestiones como la extracción sin límite, el predominio de la madera y tantas otras verdades establecidas que poco a poco dejaron de serlo. Por el contrario, los allí reunidos ensalzan otro tipo de valores como el respeto a la uva o la recuperación de viñedos, variedades y prácticas.

“Vinos honestos” es el lema de Pagos de Villavendimia. Una bodega de los  hermanos Vidal Soblechero que mantiene vivo el espíritu primigenio de los vinos de Rueda. Amarre Salvaje 2015 es un verdejo fermentado en barrica que desafía al paso del tiempo. Velo de Flor 2019, viura con crianza biológica en tinaja, permite conocer lo que fueron esos originales blancos mientras que Majuelos Singulares de La Seca La Oxidativa (sin añada) lleva hasta el presente la manera de elaborar tiempo atrás el dorado de Rueda. 

Pepe Mendoza sigue imponiendo su magisterio con vinos suaves y elegantes que consiguen capturar el frescor de las noches mediterráneas. Un estilo que comparten la añada 2000 de Pequeñas Producciones, Giró de Abargues y Veneno. El primero, un sorprendente blanco (merseguera, macabeo y moscatel) criado bajo velo en ánforas. Con la variedad giró (probablemente una adaptación de la garnacha a la Marina Alta) consigue un tinto expresivo de suaves taninos y amplio paladar en el que se suceden los recuerdos a plantas aromáticas. También aparecen notas a monte bajo en Veneno (el apodo de quien fuera propietario del viñedo), una monastrell floral, frutal, terrosa y mineral con larga vida por delante. 

Destacan igualmente en frescura y elegancia, además de en consistencia, los riberas del duero de El Lagar de Isilla. José Andrés Zapatero ha conseguido, interpretando el peso de la historia en positivo, elevar y mucho el nivel de su bodega.  En los últimos años ha incorporado pequeñas parcelas que elabora por separado respetando su composición varietal (mayoritaria presencia de tempranillo con pequeños porcentajes de albillo y a veces algo de bobal o garnacha). Así nacen, como siempre con una prudente presencia de madera, Matanza de Soria 2021, aromático, frutal y estilizado, o La Torreta 2020, un magnífico tinto con mayor intensidad, estructura y fuerza. Acidez, volumen en boca y complejidad caracterizan a un blanco, Albillo Mayor Selección de Añada 2021, con mucha clase. 

El francés Tom Puyaubert, de Bodegas Exopto, es uno de los representantes riojanos en esta convocatoria. Sus elaboraciones no ocultan la pasión que siente por la calidad de las uvas y por el predominio de la fruta. El Espinal 2021 es una maturana tinta que abraza suavidad y madurez. Un camino parecido al que sigue con otra variedad, graciano, en La Mimbrera 2021. Su obra de arte, o una de ellas, es La Mimbrera Coupage Tradicional 2021, un tinto diferente creado a base de tempranillo y garnacha con algo de viura. Ofrece notas aromáticas especialmente sugerentes (bayas salvajes, regaliz, especias) y un trago, envuelto en finura y elegancia, de marcado carácter. 

Otro valor seguro es El Escocés Volante, apodo y marca del enólogo y master of wine Norrel Robertson, que un día ya lejano decidió posar sus alas sobre los viejos viñedos de Calatayud. Sus vinos, de nombres tan sorprendentes como Manda Huevos Macabeo 2021, parecen jugar con ese vidueño para elevar su altura. Cepas viejas y elaboraciones muy cuidadas (maceración, fermentación de racimos enteros, foudres, crianza con lías…) le permiten lograr un blanco fresco, intenso, largo y con cierto volumen. Un tinto original (como todos ellos), sutil y hasta delicado es Mataquemada 2021 que recoge la expresión de viejas cepas de garnacha y pequeños aportaciones de otras variedades. Está criado en huevos de fibra de vidrio y exhibe recuerdos a hierbas aromáticas, particular textura y un trago jugoso, amplio y complejo señalado por su nervio y brío. 

La misión -imposible- que supone probar los más de doscientos vinos que comparecen en esta salón no impide tropezar con algunos hallazgos. La bodega jerezana Emilio Hidalgo presentaba un hermano pequeño de su fino de larga crianza La Panesa. Se llama Mantecoso y será de la familia pero no es pequeño. Es un vino muy expresivo, serio y suficientemente viejo que se planta en el momento justo para entregarse especialmente intenso y pletórico de sabor.