IGNACIO PÉREZ LORENZ
Es pura vocación de supervivencia. De pasar bordeando la extinción a ir ocupando un espacio cada vez mayor en el viñedo blanco mallorquín. Y ya, por fin, declararse la más bella del jardín y reclamar el papel de protagonista en esta y otras elaboraciones.
La pista de la giró ros, el nombre de la variedad, retrocede hasta los conventos que la cultivaron y el viaje que realizó entre islas que formaban parte de la Corona de Aragón. En tiempos más cercanos, unos pocos viticultores sostuvieron su enseña y transmitieron a sus sucesores la importancia de no arrancar las últimas cepas. La consideraban parte de algunos de los más interesantes vinos de esa tierra.
Interpretar el eco de todas estas historias ha correspondido, entre otros, a Laura Binimelis, enóloga de Ànima Negra. Quíbia 2025, última añada del vino blanco de esa bodega, está dedicada a ensalzarla. Su presencia mayoritaria y una respetuosa elaboración le permiten expresarse a placer. Al igual que la selección de uvas, la crianza sobre lías y una tenue pincelada de madera de acacia.
Gracias a todo ello es posible apreciar el rumor que le acompañó en su travesía, el paisaje que ahora le rodea y la influencia salina y mineral de vientos, suelos y mares. Algo que se transforma en suaves aromas (frutas maduras, hierbas), complejidad y un marcado carácter acompañado de frescura. Sensaciones que te atrapan y te trasladan a su pasado, su entorno y sus influencias.
Bodega: Ànima Negra
Web: https://www.annegra.com
IGP: Vi de la Terra Mallorca
Variedades: giró ros (80 %) y premsal blanc (20 %)
Alcohol: 12,5 %
PVP: 18 euros

