I. P. L.
Un tinto, Roda I 2021, destacaba por su elevadísimo nivel gracias al encuentro entre una cosecha perfecta y una casa que para entonces acumulaba ya sobrada experiencia. Otras dos grandes cosechas, 2001 y 2011, se contemplaban como el anuncio -excepcional- de lo que estaba por llegar. Roda I 1992 permitió dirigir la mirada hacia unos inicios nada fáciles en año frío y lluvioso.
Cirsion, la joya de la corona, es generalmente un vino estructurado pero también suave y elegante que limita a ocho meses su crianza en barricas francesas. Su trayectoria ascendente hizo parada en tres añadas: 2016, 2019 y 2022. La última, una de las grandes referencias de la bodega, logra la cuadratura del círculo al presumir de frescor en año cálido.
Roda I Blanco 2019, 2022 y 2023, “elaborados igual que un tinto”, recuperan la pasión por los vinos de guarda de cualquier color. Tres sinfonías, con diferencias menos marcadas, de flores, frutas, frescor y amplitud. El aceite Aubocassa, uno más de la familia, dejó el recuerdo impactante de las notas aromáticas de la arbequina. Y así, entre aplausos, como en un teatro, se apagaron las luces de esta emocionante cata dedicada a resumir el trabajo de un equipo -Agustín Santolaya, Isidro Palacios y Carlos Díez- que ha escrito algunas de las más bellas páginas de la historia de Rioja.
