La Master of Wine Almudena Alberca y las sumilleres Gemma Vela, Pilar Cavero y Manuela Romeralo han formado parte del grupo de profesionales que ha calificado la cosecha 2018 en la Ribera del Duero. Nueve especialistas que han catado diez vinos representativos de la denominación de origen, previamente seleccionados por el Departamento Técnico, para concluir por unanimidad que la añada es muy buena. El Pleno del Consejo Regulador ha asumido esa opinión y, también por unanimidad, ha otorgado a 2018 la calificación de muy buena.
Cosecha 2018
El invierno de 2018 fue, como suele suceder en Ribera de Duero, frío y desafiante para la vid con temperaturas de hasta -12ºC. Esa situación se mantuvo hasta el principio de la primavera con unos meses de febrero y marzo bastante fríos. Hubo lluvias intensas a finales del invierno y durante la primavera. El desborre se produjo de forma generalizada en las fechas habituales de finales de abril.
A finales del mes de junio las lluvias se detuvieron dando paso a temperaturas más cálidas. Esas condiciones ideales para una buena fructificación y cuajado de los frutos auguraban ya en ese momento una abundante cosecha. En julio las temperaturas fueron algo inferiores a lo habitual y las plantas continuaron su rápido desarrollo con la ayuda de las abundantes reservas hídricas.
Durante el proceso de maduración, con temperaturas muy cálidas en septiembre y más altas de lo habitual en octubre, se produjo una evolución rápida de las plantas que tenían menos cantidad de uva (los viñedos afectados por las heladas y aquellos de mayor edad). Los viticultores tuvieron que esperar un poco más para que maduraran las plantas con mayor producción. Una nota bastante común en esa campaña debido a la dimensión, superior a la habitual, de las bayas. La vendimia fue larga comenzando el diecisiete de septiembre y finalizando justo al acabar el mes de octubre.
Los vinos de la cosecha 2018
Lo primero que sorprende de los vinos de la cosecha 2018 es su expresiva y rica gama de colores que forma un conjunto muy atrayente desde un punto de vista visual. La nariz, aunque aún no desarrollada, nos sitúa ya en estos momentos en vinos muy francos con un gran componente frutal.
En boca encontramos vinos frescos con una mayor componente atlántica que en otras campañas más cálidas y buena acidez. Todo ese conjunto nos da sensación de equilibrio y frescor, así como de sensaciones frutales; siempre con un final duradero en la degustación.
