A finales de año se subastarán las 330 botellas del vino (recuperado) que producía y bebía Leonardo da Vinci. El genial artista, que adoraba “ese divino licor de las uvas”, recibió de Ludovico Sforza, duque de Milán, un viñedo como pago por haber pintado La última cena para el refectorio de Santa Maria de la Gracia entre 1495 y 1498.
Aquella parcela, el jardín de la Casa Atellani, situado a dos minutos andando de donde se contempla La última cena, se mantuvo intacto durante siglos hasta que fue destruido por las bombas aliadas en 1943. En 2007, un equipo encabezado por el enólogo italiano Luca Maroni excavó hasta encontrar las raíces de aquellas cepas, informa el semanario británico The Economist. Los análisis genéticos llevados a cabo establecieron que se trataba de malvasía di candia aromática, variedad que se sigue cultivando en Italia.
A partir de allí, se localizaron plantas de similar perfil genético y se restauró el diseño que tuvo esa parcela hace más de quinientos años. La primera cosecha de ese vino blanco, la de 2018 , permitirá a quienes se adjudiquen la puja sentirse un poco más cerca de ese prototipo de hombre del renacimiento.
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