Corpinnat, Juvé & Camps y Cava: del acuse de recibo al lenguaje político

I. P. L.

Se sabía que iba a ser un año con numerosas adhesiones. Y que al menos la imagen de la DO Cava se resentiría. Los números estaban y están -más de trescientas bodegas en un lado y veintitantas en otro- muy lejos de igualarse pero el peso de algunos nombres es enorme. Así ocurre con Juvé y Camps que ha comenzado el segundo trimestre del año abandonando la denominación de origen e iniciando una nueva vida en Corpinnat.

La prueba de que la DO Cava ha acusado el golpe es que ha respondido al anuncio de una baja (puede que por primera vez) con un comunicado. Acuse de recibo que incluye una declaración de principios, un resumen de las reformas realizadas y el anuncio de que seguirán trabajando. Y además, elegantes referencias a una casa que “ha contribuido a la proyección del cava a lo largo de su historia” y a quien fue su cara visible durante décadas, Joan Juvé.

También Corpinnat reacciona de manera diferente. Tras reiterar compromisos y exigencias, la nota de prensa pasa a destacar la importancia del recién llegado. Recuerda sus cifras -252 hectáreas de viñedo propio 100 % ecológico- y define su proyecto. Una suceción de elogiosos términos como exigencia, constancia, origen, sensibilidad, excelencia, pureza o precisión enológica…

Si bien, la importancia concedida a este acuerdo parece encerrarse en una expresión destinada a los grandes partidos políticos: la capacidad de vertebrar un territorio. “Con la incorporación de Juvé & Camps, la marca colectiva Corpinnat contribuye a vertebrar un sector que no solo lucha por sí mismo, sino por defender el paisaje, apoyar a la agricultura y poner en valor la identidad de los vinos espumosos del Penedès”.