I. P. L.
“Fue como si me tocara la lotería”. Es lo que pensó Joan Carles cuando recibió la propuesta. Volvería a trabajar, después de un año, y lo haría más allá de los muros del Centro Penitenciario Can Brians 2. En La Vinya del Llac, a tan solo una docena de kilómetros de esa cárcel, se dedica ahora a vendimiar y a seleccionar manualmente la uva.
Él y sus compañeros -Kevin, Juan y Achraf- llegaron allí el 17 de agosto. Permanecerán hasta el 8 de septiembre como protagonistas de Ciutat Nua, un proyecto de reintegración promovido por Raventós i Blanc. Con ellos, son más de sesenta los internos que desde 2018 han participado en esta iniciativa. “Una oportunidad de recuperar hábitos laborales y adquirir experiencia profesional”, explican en la bodega.
Es probable que todos se sientan autores, en parte, de un vino que se llama también Ciutat Nua. La agricultura ecológica y biodinámica rige, como en el resto de la casa, sus ritmos. Son cepas de xarel·lo, variedad que en esta ocasión regala sus habituales aromas a hierbas, flores y frutos marcados por sueños de libertad. Y que ofrece sabores cítricos envueltos en una firme esperanza: la de volver a empezar.

