Javier Sanz, el viticultor inquieto

IGNACIO PÉREZ LORENZ

Puede que defina como su territorio una parte del municipio vallisoletano de La Seca o, en un sentido más amplio, de la DO Rueda. Aún así no parece que ignore cuanto se mueve más allá de esos confines ni que oculte que el viñedo, su especialidad y su vida, le interesa por encima de cualquier otra cosa. Ese es Javier Sanz, hombre pegado a una tierra cascajosa, que une a su nombre la palabra viticultor. Y que cuenta entre sus éxitos con la recuperación de la malcorta.

Se trata de un clon de la verdejo con interesantes diferencias y capaz de mantener viejas añadas como 2017 o 2019 en perfecto estado de revista. El preludio de una trayectoria ascendente que ha convertido a un expresivo Malcorta 2024 en parada obligatoria. Si bien, el reconocimiento oficial le llegó con cenicienta -cepa tinta prefiloxérica perdida en un mar de verdejo- y reconocida ya como “variedad principal” por la denominación de origen.

Con ella este viticultor inquieto elabora un tinto, Colorado Cenicienta, que en la añada 2023 se  muestra fresco, frutal y muy agradable. La bruñal, de probable origen portugués, da vida a Paraje de la Encina 2024, jugoso rosado cargado de notas a bayas rojas. Otras novedades, blancos de una variedad desconocida que no supera los nueve grados de alcohol y la multiplicación de una cepa de prieto picudo blanca. El origen de un vino estilizado, cítrico y serio (elaboración experimental con la cosecha 2024) que llamará la atención.