IGNACIO PÉREZ LORENZ
Está claro que nacieron para amarse. Y que comparten, entre otras muchas aficiones, el frescor y aroma de las bodegas, los vientos húmedos que las mecen y el interés por el origen y por el paso del tiempo como medio de alcanzar o acercarse a la perfección. Añadido a todo ello, el saber hacer de quien dirige -cala en mano, en un caso, y catavinos y venencia en otro- todo el proceso.
El encuentro, cuando finalmente llega, es glorioso sin que haya otro “que comparársele pueda”. Especialmente si la búsqueda de la excelencia se ha llevado hasta límites insospechados. Por esa búsqueda apuestan Arturo Sánchez, proponiendo una doble montanera (en años sucesivos y con animales que se sacrifican con más edad y tamaño), y Antonio Flores (hacedor de vinos de González Byass), buscando la selección de la selección.
Así nace un espectacular Tío Pepe en Rama que deja clara su interminable juventud al probar la añada actual y las dos anteriores. Y el Fino Dos Palmas, venerable y sabio, que atesora y concentra todo ese sabor. Es una parte del recorrido por “las edades del Tío Pepe” acompañado por los también espectaculares sabores del jamón ibérico de bellota. De un lado, vinos cada vez más potentes y del otro, matices más profundos y acentuados al pasar de la maza a la cadera o de la punta a la babilla de una pieza.
El recorrido lleva a compartir esas impresiones con Viña AB, el más natural de los amontillados, y un hermano mayor, Del Duque VORS, señalado por las iniciales que certifican una crianza superior a tres décadas. Los palos cortados y su misterio, de la mano de Leonor y Apóstoles Medium VORS, acariciados por notas dulces, comparten faena con la presa ibérica mientras suspiran por el postre. La forma de recordar en Vinology Zurbano, rincón madrileño capaz de tratar bien al vino, que del cerdo (ibérico y de bellota) hasta los andares. Y, por supuesto, con jerez.


