Rioja y el mito de Sísifo 

Han parado un golpe. Y el PNV ha tenido que decir en las puertas del Congreso, sin demasiado cariño, hasta pronto pero no hasta siempre. Su intento de cambiar la ley que rige las denominaciones de origen extendidas por más de una comunidad, entre las que se encuentra Rioja, ha descarrilado en esa parada por falta de apoyos suficientes como ocurre casi siempre en política. La culpa, en esos casos, pasa a ser del enemigo por haber hecho demasiado ruido, como también suele suceder en ese mundillo. 

La pinza que se cerraba por uno de los lados, situar a la Rioja Alavesa bajo el control del Gobierno vasco, queda aplazada. La otra parte de un mismo intento dividido en al menos dos brazos, sigue adelante: renunciar al nombre de Rioja para crear Arabako Mahastiak-Viñedos de Álava. Rioja, que de nuevo se siente atacada, ha reaccionado como prometió. Y sin mostrar cansancio por asumir la maldición -cual moderno Sísifo- de subir una y otra vez una pesada piedra hasta la cima de su más alta montaña, ha vuelto a la acción. 

El consejo regulador, cumpliendo la decisión tomada por el pleno semanas atrás, ha presentado la demanda judicial contra la creación de esa nueva denominación de origen. En su opinión, intenta romper el éxito de una marca centenaria para apropiarse de un trozo de Rioja. La otra parte de este conflicto ya saludó la medida calificándola de una intromisión inaceptable. Las condiciones para que la piedra siga cayendo de la montaña están servidas.
Foto: D. O. C. Rioja