“Los dos, por unanimidad, fueron considerados grandes vinos lo que significa que el procedente del espacio fue muy bien evaluado sensorialmente”. Es el resumen ofrecido por Philippe Darriet, director de Investigación del Instituto de las Ciencias de la Viña y el Vino de la Universidad de Burdeos, de la cata a ciegas en la que se compararon algunas de las doce botellas de Petrus 2000 “de ida y vuelta” con otras de la misma añada que habían permanecido en la Tierra.
“Se percibieron diferencias en el color. En cuanto a los componentes del aroma y el gusto los dos vinos se describieron con un rico vocabulario que da fe de una notable complejidad olfativa y gustativa. Se notaron especialmente las dimensiones sensoriales de dulzura, armonía y persistencia”, asegura Darriet.
El proyecto Mission WISE, promovido por la empresa Space Cargo Unlimited, tiene como objetivo investigar la evolución del vino y otros alimentos en ausencia de gravedad. Las botellas de un mito como Petrus, elegido por su calidad, permanecieron 438 días y 19 horas a bordo de la Estación Espacial Internacional a 400 km de altitud. Para llegar hasta allí recorrieron trescientos millones de km (el equivalente a unos trescientos viajes entre la Tierra y la Luna).
Foto: Space Cargo Unlimited
