IGNACIO PÉREZ LORENZ
Representan la máxima expresión del cava. Una larguísima crianza, certificada en casi todos los casos con la categoría de guarda superior, y un privilegiado origen señalado como paraje calificado. Los reunieron en Madrid, y antes en Barcelona, para constatar su elevada categoría y para disfrutar, junto con otros muchos, de lo que llamaron un paseo por la excelencia que incluía parada -una de las catas- en su versatilidad gastronómica.
El recorrido compartió características (frescor, finura, cítricos, frutas con hueso, notas salinas…) y dejó repetidas muestras de enorme calidad. Entre otras, un destacado pinot noir vinificado en blanco, Ars Collecta Paraje Calificado El Tros Nou 2010 que continúa incólume catorce años después de la vendimia. Pere Ventura Gran Vintage Paraje Calificado Can Bas 2015 se mantiene pegado a una añada que transmite una impresión madura. Claror Paraje Calificado Gran Prats 2016, de Vins El Cep, un brut nature con 84 meses de crianza y un toque sutil de vino fermentado en barrica, exhibe distinción y elegancia.
Alta Alella, bodega de ejemplar trayectoria, presentaba Mirgin Exeo Paraje Calificado Vallcirera 2017, que destaca por su amplitud. Mestres Más Vía 2008 incluye algunas notas dulces que redondean una sensación de complejidad. Y dos marcas cargadas de historia, Can Sala y Kripta, confirmaban su prestigio. La primera, en manos de Vins Familia Ferrer, con una añada, 2013, llena de viveza y profundidad. La segunda, que ha traspasado su nombre a la bodega, Celler Kripta, un 2016 cremoso y sorprendentemente fresco. En resumen, grandes cavas -con precios en consonancia- para grandes momentos que elevan el prestigio de la denominación de origen hasta una altura insistentemente buscada.
