“En un año en el que la climatología viene un poco rara, las miradas están puestas hoy más que nunca en los termómetros”, dice José Nuño, presidente de Enoduero, asociación de enólogos de la Ribera del Duero. El temor a que se repita una helada como la del 27 de abril de 2017 se instala en esa denominación de origen que perdió entonces más de la mitad de su cosecha. “Estamos en un momento clave en el viñedo porque aunque por ahora las temperaturas están siendo suaves por el día y frías en la noche, si se suavizan las madrugadas se puede adelantar la brotación y eso sería un problema por el riesgo de heladas”, explica
En Francia la imagen repetida en las últimas noches del agua y el fuego protegiendo a las cepas no ha podido evitar el desastre. La helada, que comenzó hace cuatro días, ha afectado al 80 % del viñedo. La mancha se extiende desde el norte de ese país hasta zonas como Burdeos o el Ródano. El descenso, calificado de histórico de las temperaturas, anuncia “un nuevo clima al que nos tenemos que acostumbrar”, ha dicho un viticultor.
Foto: D. O. Ribera del Duero
