IGNACIO PÉREZ LORENZ
Celebrará en unos meses su cincuenta aniversario. Una edad -especialmente en la DO Rueda- más que respetable. Y una trayectoria que le permite disponer de cepas con tres y cuatro décadas a sus espaldas. Algo que ha convertido a esta bodega en un clásico capaz de crear dos blancos muy serios de los que puede presumir.
El primero, La Caprichosa 2024 es fruto del viejo viñedo de verdejo que le da nombre. Vendimia a mano y generosa crianza sobre lías para lograr un trago fresco, amplio, sabroso y con abundantes tonos cítricos. Su compañero, Palacio de Bornos Fermentado en Barrica 2023, muestra más estructura, delicados recuerdos a maderas mayoritariamente nuevas y francesas y apuntes a hinojo y anís. Su amable tacto y positiva evolución lo convierten en un vino imprescindible.
Vivacidad y alegría se pueden encontrar en dos blancos jóvenes, Palacio de Bornos Sauvignon Blanc 2024 y Verdejo 2024. Les une su intensidad aromática, carácter y buena acidez y les separan los tonos exóticos del primero (flores, frutas tropicales) y los sinceros amargos del segundo. Palacio de Bornos Semidulce 2024, agradable y versátil, acompañó al postre de un menú, al igual que habían hecho antes los demás vinos con las restantes creaciones culinarias.
Una experiencia (“plato, sorbo y melodía”) que partía de cinco blancos muy bien construidos, explicados por su enóloga, Pilar García del Pino, y acompañados por la música de un violinista, Manuel Urios. Todo un despliegue para presentar -manteniendo naranjas y negros- la renovada imagen de las botellas y escuchar además la música callada del verdejo.
