IGNACIO PÉREZ LORENZ
Es una de las alegrías provocadas por la llegada de la primavera. La posibilidad de regresar, nada más destapar la botella, a la bodega que lo acoge y a las especiales sensaciones que provoca ese ambiente. Allí están, al igual que ahora en una copa, el aroma intenso y profundo del velo de flor, los tonos salinos y almendrados y los recuerdos a tiza, piel de aceituna y camomila.
Es seguro que la crianza biológica, ese misterio que da vida al emblema de los vinos de Jerez, se ha beneficiado de un buen otoño y un mejor invierno. Y que esas condiciones han permitido a esta edición de Tío Pepe en Rama convertirse en una fiesta para los sentidos. Lo ha conseguido gracias también a que muestra íntegra su verdad renunciando a clarificaciones y filtraciones.
Suelos de albariza, los mejores pagos y una selección de botas terminan de definir su grandeza. E influyen en el carácter de una elaboración cargada de fuerza y pujanza que contrastan con su enorme delicadeza. Es además amplio, largo y poderoso y se ofrece cargado de sabor. Ese que se recuerda fácilmente sin que importe el tiempo transcurrido desde la última vez que se ha probado. Y que obedece al espíritu inimitable de los finos jerezanos que en ocasiones como esta invitan a soñar.
Bodegas: Tío Pepe
Web: https://www.tiopepe.com
DO: Jerez
Variedad: palomino
Alcohol: 15 %
PVP: 19,60 euros
