Otras sorpresas nada escondidas del X Salón de Vinos Radicales las ofrecía Pagos de Villavendimia, bodega de La Seca (Valladolid) con un buen número de vinos que se resisten a acogerse a la DO Rueda y que la denominación de origen se resiste a acoger. Entre sus proyectos, la revitalización en esa zona de variedades como prieto picudo blanca, cayetana blanca y estaladiña que dan vida a elaboraciones que conviene seguir.
Un gozo también, adentrarse en el amplio mundo de quien se definió hace ya tiempo como un escocés volante dispuesto a recuperar viñedos viejos en los aledaños de Calatayud. Difícil no sumarse a su aventura tras comprobar el carácter y frescor de Manda Huevos Blanco 2022 (macabeo y garnacha blanca) o la clara expresión del terruño y la excitante acidez que muestra Valdelabarga 2021, el fruto de una viña de viejas garnachas tintas con un popurrí de otras variedades.
La pasión parcelaria de la Ribera del Duero tenía una aventajado representante en Bodegas Lagar de Isilla. Peñaranda de Duero 2021, Matanza de Soria 2020 y Langa de Duero 2019 recogen con acierto la expresión de viejos tempranillos de las provincias de Burgos y Soria. Llamativa la expresión frutal del primero, la elegancia del segundo y la mineralidad del tercero. En esa denominación de origen es Torremilanos quien mantiene izada la bandera de la biodinámica. Una forma de entender la viticultura con la que alcanza llamativos resultados en vinos de crianzas cortas o intermedias como los tintos Montecastrillo 2022 y Los Cantos 2021.
Una cata, “La uva viajera: la listán prieto y sus hijas criollas de América”, permitió conocer mejor las posibilidades de esta uva mantenida en Canarias, recuperada en el centro de la Península y exportada al territorio americano hace quinientos años. En algunos de estos lugares ofrece interesantes ejemplos como el peruano Vino de Altura 1777, el argentino Proyecto Las Compuertas Criolla Chica 202 o el castellano-manchego LP Hernando de Montenegro 2022. El salón ofreció también la oportunidad de aplaudir a la periodista jerezana Paz Ivisón al recibir el premio Radical 2025.
