Un formato casi inabarcable -220 vinos y 35 bodegas- en el que cada uno establece su ruta, definía esta edición, la décima, del ya consagrado Salón de Vinos Radicales. Cita madrileña en la que es posible perderse con enorme placer tanto siguiendo nombres conocidos como aquellos pendientes de conocer. Y así, de una de esas dos maneras, tropezar con los impresionantes chacolís de Bodegas Itsasmendi (Txakoli de Bizkaia). Entre ellos Artizar 2020, serio, fresco, con sensación de volumen y sutil presencia de la madera o Itsasmendi 7 Magnum 2018, madurado unos pocos meses en depósito de acero inoxidable y bastantes más en botella hasta alcanzar singular elegancia.
Genialidades había también en la mesa de “Vinos de Nariz” un juego de palabras, se supone, entre intensidad aromática y el concurso (La nariz de oro) que ganó Pedro Martínez, impulsor de esas elaboraciones. Yecla, viñedos viejos, monastrell, crianzas cortas, madera usada y barricas grandes son los pilares de un definido estilo con interesantes resultados. El éxito, duramente perseguido, permite brindar ahora con un espumoso rosado fresco y complejo, De Nariz Cava Monastrell Zero Dosage (16 euros),
Sus tintos frutales, jugosos, expresivos, maduros, equilibrados y con buena acidez no dejan de sorprender con un sincero e inconfundible estilo. De Nariz Coupage Monastrell Syrah 2022 (12 euros), muestra taninos amables además de cierta voluptuosidad y estructura. El recorrido pasa por el fruto de un viñedo plantado en altura, Pie Franco Yecla 2021 (18 euros), señalado por su especial frescor y distinción y era posible cerrarlo con la profundidad y el carácter que ofrece De Nariz Edición Limitada 2022 (47 euros).
