IGNACIO PÉREZ LORENZ
Tan solo necesitaba una añada que no resultase demasiado cálida. Y en su tercera aparición todo parece haberse alineado para que este vino y esta forma de entender el rosado pudieran mostrarse en plenitud. La cosecha 2023 se presentó en Ribera del Duero acompañada de lenta madurez, intensidad aromática y exquisito frescor, especialmente en las parcelas más altas.
Pagos de Anguix, situado a unos 850 metros de altitud, ha jugado con ventaja para mantener en todo momento el equilibrio. Lo consigue acompañando al tempranillo con una generosa aportación de albillo mayor que despliega nítidos aromas a flores blancas y ayuda a crear un trago llamativo y especialmente amable. Armonía que reitera envolviendo en su destacada pero nada hiriente acidez un grado alcohólico y una madurez prudentes.
Cierra esa sucesión de contrapuntos con discretos guiños por un lado al pasado de los claretes ribereños y por otro a la modernidad de delicados rosados y rosés. El paso por maderas nuevas durante tres meses de un pequeño porcentaje del vino le aporta seriedad, amplitud y probablemente también vida. La permanencia en acero inoxidable del resto, le ayuda a definir una combinación de frutas blancas y bayas rojas silvestres que realzan su estilizado diseño y su alegre carácter. Evidente llamada a disfrutar de un renovado clasicismo, o si se prefiere de una solvente modernidad, que exhibe complejidad, redondez y frescor como resumen de sus virtudes.
Bodegas: Pagos de Anguix
Web: https://www.pagosdeanguix.com
DO: Ribera del Duero
Variedades: tinto fino (60 %) y albillo mayor (40 %)
Alcohol: 13 %
PVP: 17,50 euros
