Sigue cumpliendo con su obligación de transmitir encanto y belleza. El recorrido por ese dédalo que forman algunas de las calles de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) equivale todavía a vivir historia y a respirar vida. Aunque parte de ese pasado se vaya borrando con la desaparición de muchos de los pequeños cascos bodegueros, sobre los que hoy cuelgan carteles de venta, que contribuyeron a construir la personalidad de esa ciudad.
Nostalgia, más que tristeza, que con cierta frecuencia rememoran novelas y hasta largometrajes que quizá vuelvan a poner de moda ese maravilloso vino que crían a base de tiempo -aunque cada vez menos- miles de botas. El rebujito, ahora que se maldice a la bolsa dentro la caja (bag in box, en versión original), también ha hecho mucho daño.
Aún así, y compartiendo población con grifos que despachan la misma bebida, es posible encontrar maravillosas manzanillas que tienen edad justa, embotellado reciente y una conservación adecuada posiblemente por que no ha dado tiempo a que resulte necesario conservarlas. Solear -entre otras muchas marcas- se enseñorea de un templo como Casa Balbino al que esas hordas de turistas llegados de cualquier parte durante estos días de vacaciones superan por todos los frentes. Aún así, sus tortillitas de camarones siguen teniendo el punto justo y esa ausencia de grasa sobrante que las hace únicas. Una de las muchas y agradables sorpresas que se pueden encontrar por aquí.
María Jesús Alonso
Foto: Paula Pérez
