IGNACIO PÉREZ LORENZ
Hubo un momento en que pudimos comprobar que había rías baixas que se enfrentaban con bien al paso del tiempo. Y que pasaban a formar parte de esos vinos de guarda que aumentaban su redondez y complejidad al prolongar su estancia en botella. El Salón de Vinos de Colección, que alcanza su segunda comparecencia, parece dar por superada esa fase para acoger a aquellos vinos nacidos para durar.
Elaboraciones que se apoyan en la calidad de la uva, la bondad de la cosecha, la acidez o la permanencia en contacto con sus lías -como antes- pero también en todo tipo de materiales y recipientes (hormigón, acero inoxidable, tinas, barricas y huevos). Y en plazos insospechadamente largos (hasta más de un año) de crianza sobre unas lías que necesariamente se relevan en su labor.
Así nace Pazo Baión Vides de Fontan 2020, un blanco suave, graso y con sensación de volumen que presume, como muchos de los presentes, de haberse plantado en una casi eterna juventud. En uno de los extremos de esta cita, la añada 2022 -la más reciente de las admitidas- de Pazo Piñeiro. Vino aromático, elegante y hasta sofisticado con sutiles recuerdos a madera y la presencia permanente de la privilegiada parcela que le da vida.
El recorrido, con más de un centenar de marcas que retrocedían hasta la cosecha 2010, permitía efectuar paradas en una sucesión de vinos memorables. Y dejarse acariciar por la seriedad de Do Ferreiro 2022, la nobleza de Bouza do Rei 2018, la profusión de influencias atlánticas de Albamar 2016 o disfrutar del feliz reencuentro con La Val Gran Añada 2017 y La Val Sobre Lías 2016.
Y entre tanto blanco, la oportunidad de descubrir un original tinto joven. Le dan vida viejas cepas de una variedad casi desaparecida que reinó en otra época en el viñedo del Salnés. Fresco, estilizado, serio y muy agradable, Espadeiro Terra de Asorei 2021 tiene la enorme virtud de proponer a quien lo aprecia un viaje hacia lo mejor del pasado de esa tierra y de esa denominación de origen.
