Pablo Franco: “Rioja es una región fuerte ante el cambio climático”

La cultura vitivinícola popular que había y hay en su casa, unido a un padre enamorado del viñedo al que le apasiona elaborar sus propios vinos marcaron sus primeros pasos. “Es esa sana tradición que existe en los pueblos lo que ha motivado mi pasión por este mundo”, dice Pablo Franco, director técnico y de control de la Denominación de Origen Calificada Rioja. 

“Cuando era niño, ir a la vendimia en familia era una fiesta. Y claro, la fiesta era mayor cuando tocaba pisar la uva. Son recuerdos bonitos que hicieron que continuara interesándome por el vino. Desde muy jovencito, con catorce años, los veranos iba a trabajar en una bodega de la zona y gracias a ello tuve la oportunidad de conocer más en profundidad el cultivo del viñedo y las elaboraciones profesionales. Así fue como, llegado el momento, me decidí a formarme en este ámbito”, añade.

-Hace unos días ofreció a la Asociación de Sumilleres de La Rioja una cata sobre variedades de esa tierra. ¿Qué dijo para haber levantado tanta expectación? 

Rioja se encuentra en un momento de auténtico dinamismo, diría que está en “plena fermentación”. Y no es así solo por sus elaboraciones más icónicas, sino porque además están siendo acompañadas por otras que muestran el rioja desde una propuesta basada en el origen y la diversidad, aportando en una botella diversos paisajes que definen cada uno de esos territorios que conforman la gran diversidad que tiene la región.

No obstante, la cata se centró en algo más elemental que hablar del estilo u origen de los vinos: el foco se puso en las variedades con el fin de entender su cultivo y cómo se traduce su expresión en el vino. Solo de este modo podremos esclarecer y entender el futuro en el escenario de cambio climático que vivimos.

En este sentido, hicimos un repaso de cada una de las variedades y, gracias a una cata de cerca de treinta vinos constatamos que Rioja, además de variada, es una región fuerte ante el cambio climático y que, además, cuenta con las herramientas necesarias para minimizar su impacto.

-La cata era de vinos monovarietales cuando Rioja casi siempre ha sido tierra de ensamblaje… 

Si algo define a Rioja es su diversidad y así lo ha demostrado a lo largo de todos sus años de historia, casi un siglo.

El ensamblaje es un arte que en Rioja se maneja a la perfección hasta el punto de que podemos hablar de vinos de estilo. Rioja presenta una forma y un carácter únicos, lo que le ha permitido perdurar a lo largo de los años. Sin duda, se trata de una gran labor por parte del productor que es capaz así de construir o elaborar el vino con todos esos atributos que definen a los grandes vinos de Rioja.

En este ensamblaje del que hablamos no solo participa la variedad tempranillo sino que también lo hacen otras que aportan sus atributos, dando lugar a una mezcla extraordinaria.  

Debemos tener presente que ensamblar es mezclar, fusionar, por ejemplo, tempranillos de varias zonas de Rioja con el fin de que se compenetren. Pero, del mismo modo, también lo es unir otras variedades como tradicionalmente han sido graciano, garnacha y mazuelo.

En cualquier caso, con el ensamblaje se busca elaborar un vino elegante y de taninos sedosos como los que caracterizan a Rioja y le permiten ser reconocida por los consumidores y galardonada con prestigiosos premios internacionales figurando, además, en las primeras posiciones de los mejores vinos del mundo.

 -Creo que allí propuso el arranque de “tempranillos pH4” en ciertas áreas de Rioja a fin de sustituirlos por otras variedades, como el graciano, con mejor capacidad de adaptación al cambio climático. ¿Qué son esos tempranillos, dónde están y por qué hay que arrancarlos? 

-Con ello, lo que queremos transmitir es que debemos estar preparados para el futuro. Y el futuro no es el mismo en todas las zonas de Rioja y, por tanto, tampoco lo son las medidas de mitigación de los efectos derivados del cambio climático que debemos aplicar en cada lugar.

Actualmente existen viñedos con parámetros que pueden estar menos equilibrados. Estos deben ser los primeros sobre los que poner el foco y comenzar a aplicar nuevas prácticas de cultivo, pero, a la vez, tenemos que plantear una estrategia de futuro y apostar por variedades que pudieran adaptarse mejor a las nuevas condiciones climáticas.  

Es precisamente en este punto en el que somos fuertes, especialmente con el graciano y el mazuelo, pero no nos olvidemos de la garnacha. Son variedades que nos pueden ayudar a equilibrar los pH y la acidez de los tempranillos. 

En cualquier caso, lo importante es que Rioja está trabajando en el futuro y se está preparando desde todos los ángulos posibles. En este contexto, somos conscientes de que las variedades jugarán un papel relevante.  

-¿En Rioja hay ahora más o menos tempranillo que antes?

-No podemos obviar que el tempranillo ocupa en Rioja el 80 % de la superficie. Además, es la variedad que ha logrado definir de un modo extraordinario el territorio y, gracias a ella, hemos conseguido vinos con un enorme potencial de envejecimiento. Pero no solo eso, con tempranillo elaboramos vinos que se sostienen en el tiempo sin envejecer y evolucionan mostrando su gran complejidad. 

-¿Y qué ha ocurrido con las restantes variedades tradicionales? 

-Puede que parezca que la gran adaptación del tempranillo en Rioja haya hecho sombra al resto de variedades, pero en realidad no es así. El resto de las variedades son clave en los ensamblajes y lo seguirán siendo más aún en el futuro. 

En definitiva, las variedades en Rioja son un equipo, un conjunto.

-El cambio climático como no se ve parece que no existe… 

Para nada. Todo lo contrario. Por fortuna, hay una importante sensibilidad con respecto al cambio climático. Una gran conciencia que no se centra solo en aspectos  agronómicos sino que está presente en todas las estrategias de las compañías. En nuestro caso, prueba de ello es el peso y el lugar relevante que ocupa la sostenibilidad dentro de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Cierto es que se trata de un aspecto en el que llevamos tiempo trabajando y poniendo el foco, pero ha sido en 2021 cuando hemos materializado el compromiso con la sostenibilidad al definirlo como uno de los ejes prioritarios del Plan Estratégico 2021-2025.

El consejo regulador se ha propuesto ser referente también en este ámbito, fijando una serie de iniciativas alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y orientadas a reforzar la posición de Rioja en esta materia. 

Entre dichas iniciativas, destaca por ejemplo la creación de un grupo operativo para trabajar en la protección del paisaje de la denominación frente a los proyectos que no resulten compatibles con el valor y la riqueza de su herencia vitivinícola. Otra medida consiste en el impulso del viñedo viejo y centenario, un elemento distintivo y diferenciador de Rioja, con el objetivo de alcanzar el 20 % de las hectáreas productivas con plantaciones de más de cuarenta años.

Además, se ha constituido, ya en 2022, el Comité de Expertos en Sostenibilidad, cuya misión es impulsar el posicionamiento de la denominación en este ámbito.

-¿Qué variedades resistirán bien el previsible aumento de temperaturas? 

-Hay estudios que simulan diferentes escenarios con mayor o menor aumento de temperatura a la vez que con diversos grados de restricciones hídricas. Esto, combinado con el conocimiento de las variedades, nos aporta algunas alternativas que, a su vez, también se complementan con acciones de mitigación, como son el manejo del viñedo a partir de distintas prácticas de cultivo.  

Es factible decir que, manteniendo la forma de cultivo, hay variedades que pudieran tener una mejor adaptación a condiciones como las descritas; en concreto, el graciano y el mazuelo, principalmente, pero considero que no va a ser una estrategia más amplia. La variedad va a ser un pilar más, será el conjunto de acciones que se adopten en el viñedo las que van a definir el producto. 

-¿Los tintos del futuro serán parecidos a los de ahora, pero hechos necesariamente de otra manera?

-Este es uno de los grandes retos que nos arroja el cambio climático. Conseguir que el producto no cambie, o que cambie lo menos posible. Por ello, es muy importante todo el conocimiento que se tiene del cuidado del viñedo en Rioja, de los perfiles de vino y, por supuesto, de la técnica del ensamblaje que juega un papel importante en nuestros actuales vinos y en los futuros.

Todo cambio genera incertidumbre, pero también debemos pensar que es algo paulatino. Los efectos del cambio climático no se aprecian en los vinos de manera inmediata, por lo que la adaptación y aceptación del producto es y será buena. 

En definitiva, será muy relevante el modo en el que se elaboren los vinos y estoy seguro de que gracias a la investigación surgirán nuevas técnicas de producción y elaboración.

-Los blancos necesitan más acidez que los tintos. ¿En el futuro vendimiar antes será suficiente o habrá que buscar otras soluciones al cambio climático? 

-En general, no nos equivocamos si decimos que la acidez y el pH son la columna vertebral de un vino. Sobre ello se construye lo demás y, especialmente en blancos, podemos tener ideas más claras hablando de elaboración para trabajar vinos en condiciones más calurosas.

En este sentido, quizás es más factible en los blancos el poder hacer una vendimia en dos partes: una más temprana y otra en fechas más comunes. Pero es importante no adoptar medidas aisladas, sino que estas conformen un conjunto de acciones, variedades, prácticas de cultivo, técnicas de elaboración, etc.

-Hablemos de variedades. Con viura, tempranillo blanco, maturana blanca o garnacha blanca, entre otras, ¿se pueden hacer o, mejor dicho, se hacen vinos espectaculares?

-Cierto, se hacen vinos espectaculares con una gran personalidad.

Todas ellas son variedades que aportan sensaciones diferentes y, en Rioja, podemos ver vinos monovarietales y plurivarietales que nos muestran la complejidad aromática de cada una de ellas, así como su expresión cuando están acompañadas. 

No hay duda de la grandísima evolución de los blancos en Rioja, especialmente con las variedades minoritarias. Pero no debe caer en el olvido que Rioja tiene blancos de estilo que son una joya, en los que la viura es la base y muestran el enorme potencial de la variedad al envejecer extraordinariamente. Estos vinos están siendo muy valorados en estos momentos. 

Por lo tanto, la frescura y viveza que han traído las variedades minoritarias, combinadas con la elegancia y sutileza de las viuras más maduradas, nos posicionan, sin duda, como un referente del vino blanco. 

-¿Chardonnay, sauvignon blanc y verdejo han ido hasta allí para quedarse? 

No han sido las variedades que más éxito han tenido en superficie plantada, habiendo sido autorizadas a la vez que, por ejemplo, el tempranillo blanco. En este sentido, entre las tres variedades citadas no alcanzan la superficie de esta nueva.  

Por tanto, lo más apropiado es trabajar en mezclas a partir de estas variedades que den lugar a vinos interesantes con una potencia aromática muy atractiva. En este sentido, quizá ese aroma está más definido en la sauvignon blanc y la verdejo. Así, al unirlas con una variedad más delicada aromáticamente, como es la viura, conseguimos vinos extraordinarios.