El sincero relato sobre la vendimia de Raventós i Blanc 

Hubo un tiempo en que la mayoría de las cosechas eran buenas. Otra posibilidad es que fueran o muy buenas o excelentes. Para encontrar una  regular era necesario descender en la tabla de clasificación hasta tiempos casi olvidados. Sorprende por ello la sinceridad del relato sobre la añada 2020 ofrece en su web la bodega Raventós i Blanc. 

“Una vendimia para el olvido” es el título de esa crónica que comienza recordando el ilusionante comienzo del ciclo. “Las primeras previsiones, con un invierno e inicio de primavera generosos en agua, parecían el anuncio de una buena cosecha, lejos de aquellos años de sequías prolongadas”. 

Y poco después, la decepción: “Si bien las lluvias de otoño, tan beneficiosas, ayudaron a llenar las reservas de agua de los suelos y fomentar el crecimiento vegetativo de las cubiertas vegetales; el cálido invierno seguido de una primavera extremadamente lluviosa hizo que surgiera con más fuerza que nunca el mildiu, rompiendo todas las previsiones”.

Nunca se había visto nada igual, nadie recuerda algo así ni en la finca ni en la Conca del Río Anoia, aseguran. “El mildiu ataca fuerte, no lo podemos parar, y las altas temperaturas lo favorecen aún más. Ataca, más allá de las hojas, al fruto. Las lluvias reiteradas de marzo y abril hacen que sea muchas veces imposible aplicar los tratamientos preventivos (los únicos permitidos en la agricultura ecológica). Las viñas son impracticables; hay nuevas infecciones aseguradas”.

La bodega apuesta por la agricultura orgánica y biodinámica y no utiliza fungicidas sintéticos, insecticidas ni herbicidas que perjudiquen el ecosistema, el suelo, la planta o puedan dejar residuos al vino. “En abril teníamos ya una peligrosa presencia de mildiu afectando un 5 % de la viña, pero la alta pluviometría durante los siguientes meses de mayo y junio, y las elevadas temperaturas del invierno han hecho que la enfermedad atacara como nunca a los viñedos”. 

Los tratamientos permitidos se continúan aplicando durante varios meses más. La narración sigue transmitiendo, en algunos momentos, angustia. “El verano fue seco, lo que provocó teóricamente una parada de mildiu, pero la humedad de las mañanas mantiene la presión; el peso de la uva disminuye; dando más concentración y mayores pérdidas de producción. Llega el momento de la vendimia».

Maduración rápida y uvas más concentradas debido a la poca producción. Pérdidas de entre un 50 % y un 70 %. Y, sin embargo, un final esperanzador. Pepe Raventós lo deja claro. “En 2020 haremos poco pero excelente vino. La escasez de esta añada y la buena calidad de los vinos puede hacer que se convierta en la más buscada de la Conca del Riu Anoia”.
Más información: https://www.raventos.com

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