Las razones de una cosecha excelente (Rioja 2019)

La situación sanitaria y vegetativa del viñedo fue excepcional durante toda la campaña. El estado de los racimos, sueltos, bien aireados y acompañados del moderado vigor de las plantas, permitió obtener uvas de enorme calidad. “El año estuvo marcado por la estabilidad permitiendo una vendimia escalonada. El buen tiempo hizo que fuese muy selectiva, con rendimientos muy moderados y uva de excelente calidad”, asegura Pablo Franco, director del Órgano de Control del Consejo Regulador. 

La calificación de excelente es la conclusión de un riguroso y transparente procedimiento de análisis y la cata de la totalidad de los vinos elaborados que van a salir al mercado. La evaluación parte de los depósitos de fermentación donde los técnicos del Consejo han recogido las más de 4.500 muestras que han sido posteriormente catadas por un panel de 150 profesionales. 

Evolución del ciclo vegetativo

La campaña se inició con pocas precipitaciones, lo que originó una brotación algo más débil de lo normal. Los pámpanos tuvieron un menor crecimiento debido a un mes de abril con días poco luminosos, temperaturas relativamente bajas y débiles precipitaciones hasta casi final de mes. Los muestreos de racimos por cepa hicieron aventurar un volumen de cosecha moderado.

Durante el mes junio se intensificaron las lluvias, pasando a registrar valores por encima de la media. Este aumento de precipitaciones en el momento de la floración dio lugar a un cuajado de frutos irregular. A la poca fertilidad y limitada cantidad de racimos se añadió el menor número de bayas. La moderada producción junto a un sobresaliente estado sanitario fueron factores claves para alcanzar la máxima calidad.

Vinos tintos muy estructurados y aptos para envejecer

El Pleno del Consejo Regulador ha subrayado la extraordinaria maduración de la uva. “Tiene un tanino redondo y muy sedoso que se manifiesta tempranamente en elaboraciones con elevados índices de polifenoles totales como las de este año. Son vinos altamente estructurados, con colores intensos y muy aptos para envejecer”.

En los rosados se consolidan los tonos más claros, con una expresión aromática predominante hacia notas más florales. Los blancos son muy expresivos, destacando su gran volumen en boca, en línea con lo visto en los tintos, concluye el resumen del director del Órgano de Control. 

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