Desbastado 2018, la compleja seriedad de una crianza sin madera

Dos parcelas capaces de producir uva de enorme calidad y dos variedades tradicionales riojanas, viura y malvasía. Esas son las primeras y fundamentales necesidades para alcanzar el más allá en la búsqueda de un blanco singular. Los siguientes pasos, extraer únicamente la flor del vino gracias a un suave prensado y fermentar a muy baja temperatura para preservar, tanto como sea posible, los aromas. 

El viaje que Luis Alegre comienza en las fincas Portiles y La Reñana, plantadas en 1920 y 1945, concluye dividido entre un depósito de acero inoxidable y un huevo de cemento. Recipientes donde este blanco permanece durante más tiempo de lo habitual, cinco meses, con sus lías finas y sometido a los correspondientes battonages (revolverlo con frecuencia para que las levaduras muertas se mantengan en suspensión). 

Una técnica que transmite untuosidad y volumen además de aumentar la estructura. Y que permite a este Desbastado 2018 alcanzar la compleja seriedad de una crianza sin madera. A cambio, mantiene casi intacta su rica expresión frutal y algunos tonos cítricos acompañados de la sorprendente sensación de estar frente a un joven de largo recorrido. Un vino que apunta hacia la trascendencia y que obliga a contemplarlo con cierta unción. Beberlo ahora o permitir que repose en botella es enfrentarse, llegado el momento, a dos experiencias muy diferentes.  

Bodega: Luis Alegre
Web: https://www.luisalegre.com/es
DOCa: Rioja
Variedades: 95% viura y 5% malvasía
Alcohol: 13%
PVP: 9,95 euros

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