Salón de los Generosos, el paraíso en la Tierra

Dos plantas más arriba los expertos debaten o dictaminan sobre pasado, presente y futuro de los vinos tradicionales de Andalucía. Ponencias que recuerdan la importancia de los suelos (menos tiza y más albariza, dicen que se escucha por algún pasillo), de la viña, de las elaboraciones recuperadas y de tantos y tantos vinos que no están en primer plano de la actualidad pero que merecerían estarlo.

Y en el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes -que siempre fue un símbolo de libertad y uno de los pocos refugios del Carnaval en épocas oscurantistas-, el paraíso en la Tierra. El IV Salón de los Vinos Generosos reúne durante dos tardes, en lo que parece una edición especial,  lo mejor de ese territorio.

Una inabarcable propuesta que hace sufrir por lo que se queda sin probar aunque se disfrute de lo catado. Entre lo mejor, una Saca de Primavera, que Barbadillo sacará al mercado estos días, puede que más intensa y fragante que nunca. Muy buenos también el fino en rama de Pérez Barquero y la última y definitiva saca del Fino Jaleo 2010 (Colección Añadas) de Williams & Humbert.

Impresionantes, por supuesto, los vinos más viejos como los palos cortados Rey Fernando de Castilla, redondo y equilibrado, y Obispo Gascón de Barbadillo sutil, delicado y lleno de matices o los amontillados Carlos VII (Alvear) de clara prestancia e intensos y seductores aromas o el muy largo y con marcada personalidad Jalifa de Williams & Humbert. Así, hasta escribir una casi interminable lista, tan amplia como uno quisiera, de muchos de los más grandes vinos de este país. Elaboraciones singulares, no siempre justamente apreciadas, cuya estela para algunos resulta obligado seguir. 

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