Fino Capataz, un sueño imposible y alcanzable

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Fino Capataz, un sueño imposible y alcanzable
FINO CAPATAZ

Una inevitable tentación soñar, tras probar este merecido ganador de un Gran Bacchus de Oro, con un viaje imposible a otro lugar y a otro tiempo. Y una vez allí, en las primigenias bodegas Alvear y en la Montilla del siglo XVIII, conocer a quien dio nombre a este fino y recorrer con él, caña y copa en mano, las soleras con mayor vejez. El objetivo, disfrutar de su compañía y de un vino de sobrada calidad y finura; una elaboración que se ha crecido ante la larga crianza y comienza a deslizarse, a causa de  la cada vez mayor debilidad del velo, por el camino que le llevará a ser un amontillado.

Es posible intuir cómo este fino pudo ser su preferido y suponer que hoy muchos aficionados compartirían su elección y alabarían su saber. El final de una vida y el comienzo de otra crean un momento de misterio en el que se abrazan las dos fuerzas -crianza biológica y crianza oxidativa- que dan origen a los impresionantes vinos de Montilla-Moriles.  

Como paso previo resulta imprescindible contar con parcelas de la mejor albariza y una variedad, pedro ximénez, que no necesita alcohol añadido para alcanzar los quince grados que hacen sentirse cómodas a las levaduras. Diez o más años después el velo, que ha transformado la composición y el carácter del vino, va cayendo hacia el fondo del recipiente para seguir aportando su influjo de otra manera. Es entonces cuando el oxígeno comienza, también lentamente, a abrirse camino y a dirigir al contenido de esa bota hacia otro mundo.

Capataz muestra la alegre fluidez del mejor y más viejo fino realzada por la incipiente seriedad del amontillado. Los recuerdos a frutos secos, caoba y otras maderas nobles suavizados por la clara presencia (hongos, piel de aceitunas y flores blancas) del velo de flor. Equilibrio, complejidad, marcada intensidad e interminable final construyen un vino redondo, profundo, envolvente y muy sugerente. Y que es, además, un sueño alcanzable.

Bodega: Alvear
Web: https://www.alvear.es/en/
DO: Montilla-Moriles
Variedad: pedro ximénez
Alcohol: 15%
PVP: 22 euros

 

 

 

 

1 Comment
  1. Los vinos de Montilla al no estar alcoholizados (añadir alcohol vínico para alcanzar los 15 grados) y al elaborarse con la variedad Pedro Ximénez hace que estos vinos tengan otro caracter frente a los jereces. Son igualmente punzantes, salinos y embriagadores, pero estos tienen un caracter algo más frutal. Esa peculiaridad hace que al envejecer puedan aparecer durante largas crianzas, notas de aldetaldeídos menos pronunciadas y una suavidad muy compleja.
    Tanto los montillas como los jereces son sin duda uno de los vinos más complejos del mundo.

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