Corpinnat, el estallido de las burbujas

Ha pasado un mes desde que anunciaron, por este orden, que en primavera saldrían al mercado las primeras botellas con la marca Corpinnat y que esa mañana las bodegas que la integran habían presentado la baja como elaboradores de cava. El corazón del Penedés -el significado de Corpinnat- protagonizaba una escisión que ahora sus componentes intentan transmitir y explicar más detalladamente.

Hasta ese día, el pasado 30 de enero, Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Torelló, Huguet-Can Feixes, Júlia Bernet y Mas Candí habían mantenido, con altibajos, un largo y creciente desencuentro con la D.O. Cava. Una de sus aspiraciones, finalmente rechazada, era que el casi interminable nombre bajo el que se habían agrupado, Marca Colectiva de la Unión Europea Corpinnat de Vinos Espumosos de Calidad, pudiera convivir con la palabra cava en las etiquetas de sus botellas.

Pedían, también, una calificación por zonas al tiempo que los nueve socios se imponían un reglamento especialmente estricto. Medidas, entre otras, tan exigentes como la cosecha manual, el cultivo ecológico y la vinificación en la propiedad así como largas crianzas y controles de calidad realizados por una empresa auditora externa. Una revolución o un estallido en el mundo de las burbujas y las espumas con el propósito de que no toda valga; de que no todo sea igual.

El final de la historia sigue pendiente de escribir. Y cualquier opción, así lo reconocen los copresidentes de Corpinnat, Xavier Gramona y Tom Mata, permanece abierta. En cualquier caso, la puesta en valor de un vino, su asociación a un paisaje y a un territorio, la protección de unas variedades y de un viñedo, la defensa de quienes lo cultivan y lo respetan y además el compromiso de ofrecer información -mucho más amplia- al consumidor es una música que no solo suena de maravilla sino que, además, es la nuestra.
Revista del Vino

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