Erika Oguri, venencia de cante jondo

Bota, venencia y catavinos son los palos de esa música. Una melodía que en ocasiones llega a ser excelsa si quienes la interpretan ofician en bodegas y cascos de unas pocas ciudades del sur. Contemplar esos gestos, miles de veces repetidos, tiene mucho de resumen de la vida y de la historia. Y también de homenaje a la genialidad de unos vinos.

Los pocos segundos que dura el video en que aparece Erika son una tentación irresistible que atrapa y obliga a repetir. Su cara de concentración, en claro contraste con su aspecto menudo. Decisión y firmeza, en todo momento. Y, por supuesto, pulso. Añadido a todo eso, tantos y tantos pequeños gestos que delatan a un venenciador avezado. Ese golpe seco, sin dudar, que da inicio y final a tan sorprendente ejecución. Y el final memorable, por su perfección, jaleado se supone (la cámara no muestra a sus autores) al hispánico modo.

La grabación está hecha durante la visita al Marco de Jerez de un pequeño grupo de estudiantes. Son alumnos de la Japan Sherry Academy. Y entre ellos, la ganadora del título de Venenciador Oficial de Jerez disputado en Tokio el pasado octubre. Erika Oguri superó a sus trescientos rivales dejando atrás, se supone que como en Jerez, su imagen y su recuerdo. Pura esencia de cante jondo.

María Jesús Alonso

 

 

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