Luis Alegre: ecología, crianza de precisión y personalidad

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Luis Alegre: ecología, crianza de precisión y personalidad
Foto Finca La Reñana

Finca La Reñana

Difícil saber qué hacer con esa meritoria parcela. Ninguna de las opciones habituales (levantarle un monumento, ponerle un piso o quedarse a vivir en ella) parecen razonables. Así que probablemente lo más sensato sea seguir utilizando los maravillosos suelos calizos de Finca La Reñana, en Laguardia, para cultivar cepas. Y así aprovecharse de la elegancia que terreno y clima aportan a los vinos que surgen de ese lugar. Una sinfonía en blanco y también en tinto que comparten delicadeza aromática y complejidad.

La culpa, además del emplazamiento, la tiene el director general de Bodegas Luis Alegre, Alejandro Simó, empeñado en perfeccionar ese regalo de la Naturaleza con todo lo que pueda poner de su parte. Y aplicar, entre otras cosas, la crianza de precisión y las técnicas de confusión sexual. La destinataria de ese desvarío no es otra que Lobesia Botrana, nombre que hace referencia, como es fácil de adivinar, a una polilla del racimo.

El lazo rojo que exhibe orgullosa la botella del tinto (Finca La Reñana Selección Especial 2014) es el mismo que se extiende por el viñedo impregnado de feromonas femeninas (de la famosa Lobesia). El macho, confundido y quién sabe si cabreado, no regresa a ese lugar en el que se anuncia lo que no hay o si se prefiere donde no dan lo que prometen. Gracias a esta, para quienes la sufren, imperdonable treta se protege al viñedo con un sistema completamente respetuoso con el medio ambiente. La vida sigue, la de las polillas se entiende, pero lejos de allí.

Por si fuera poco escuchar a Alejandro Simó hablar de maderas tiene mucho de ilustración sobre ese mundo complejo. Los mitos sobre el intercambio de oxígeno, las diferencias entre grano y poro, las no diferencias entre los bosques franceses y las claves de la calidad y del tostado van desfilando por un discurso bien aprendido y más trabajado que deja clara y favorable huella en el vino.

Finca La Reñana Viura 2017 es todo alegría y frescor realzados por recuerdos a uva y a fruta que aparecen envueltos en una ligerísima capa de apuntes a madera poco tostada. Tradición riojana, viura y malvasía, lista para consumir y pidiendo también tiempo para crecer. El tinto del mismo nombre, añada 2014, ofrece en cambio notas a caramelo y anís para equilibrar su fruta roja. Un vino profundo y complejo a partir del cotizado y elegante tempranillo de la Rioja Alavesa con pequeñas aportaciones de mazuelo y graciano.

La misma combinación de variedades que utiliza el Selección Especial Reserva. Solo con tempranillo se elabora Parcela Nº 5 en las Lagunas de Laguardia y con tempranillo y algo de graciano Pontac, que con ese nombre rinde homenaje a Arnaud de Pontac, el propietario que hace varios siglos situó en la cumbre a Château Haut-Brion por su impulso a las modernas técnicas de elaboración y al uso de barricas nuevas.

Tres vinos, el primero a partir de uvas de varios viñedos propiedad de la bodega y los dos últimos de finca, con tantas cosas en común y sin embargo tan diferentes. Les separa el carácter balsámico y especiado de uno, la descarada carga frutal, la suavidad de los taninos y el esbelto perfil de otro o la fuerza y estructura del tercero. La prueba de que cada uno tiene poco o nada de técnica o tecnología y mucho de reflejo del paisaje en que le ha tocado vivir. Y también de que han crecido, sin que nada la enturbie, fieles a su marcada personalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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