Un adulto más

Se presenta con aires de exquisitez: delicadas notas a zarzamora y tenues recuerdos florales bañados en especias, tostados y caramelo. Su profunda capa y la impronta de las mejores maderas terminan de conformar un tinto bastante redondo y con mucho futuro pese a la juventud de sus cepas. Aunque quizá hablar de juventud no sea apropiado para unos viñedos que comenzaron a plantarse en las últimas décadas del siglo pasado, al iniciar el proyecto, y que hoy tienen entre 15 y 30 años. Es posible que, casi sin darnos cuenta, este Sela de Bodegas Roda (16 euros) se haya hecho mayor al llegar al 2015 y de paso nos haya hecho mayores a todos.

El salto, siempre llamativo, que lleva a convertirse en un adulto más lo ha dado en añada algo cálida y prematura. Un carácter mediterráneo que resulta casi inapreciable debido al señalado frescor que el vino refleja en todo momento. La huella de la cosecha se deja notar claramente en la participación, más amplia que en otras ocasiones, de dos variedades, garnacha y graciano, que no siempre maduran bien en las zonas más septentrionales de Rioja.

Ese estilo, recuperado desde planteamientos actuales, nos pone delante de un trago algo más goloso y amable y especialmente gratificante, vivo y sutil. Un rioja fiel a sus orígenes y por tanto incapaz de olvidar que la elegancia debe ir acompañada de profundidad y que la acidez es imprescindible para lograr el empaque que ya muestra y la grandeza que parece insinuar.

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